Un sector que incorpora tecnología de alto valor

En nuestro país la industria electrónica, que inició sus actividades a principios de la década del setenta como resultado de la aplicación generalizada de la microelectrónica a nivel mundial, se ha desarrollado básicamente en torno a tres ramas bien diferenciadas: electrónica médica, electrónica industrial y telecomunicaciones, aunque la actividad de esta última se ha visto reducida en los últimos años.

En la actualidad, las tres principales empresas electrónicas uruguayas tienen perfiles muy diferentes. Por un lado, CCC del Uruguay S.A. está enfocada fundamentalmente a la exportación de diseños de marcapasos, es decir un bien intangible para que lo fabrique un tercero en el exterior. Por otro lado, Controles S.A. y Secoin S.A. trabajan para la industria. La primera se dedica principalmente a producir y exportar sistemas de telemando -como, por ejemplo, tarjetas para el control de ascensores- y unidades remotas de telecontrol, mientras que la segunda fabrica equipos electrónicos y software de aplicación industrial a la medida de sus clientes locales y del exterior, principalmente en el área de pesaje electrónico industrial.

«Las industrias electrónicas que tengan un volumen de ventas superior al millón de dólares se pueden contar con los dedos de una mano en Uruguay», afirmó el ingeniero José Luis Barrón, gerente comercial y socio de Secoin S.A. Agregó que «es una actividad que incorpora elementos importados directamente y genera tecnología nacional. La mayoría de las empresas del sector se han formado en torno a un grupo de ingenieros y en ellas trabajan unas doscientas personas, que poseen en general un buen nivel de formación, siendo CCC del Uruguay S.A. la que cuenta con más personal. Se estima que el valor de la producción de la industria electrónica uruguaya supera los US$ 20 millones anuales».

VIABILIDAD. El número reducido de empresas electrónicas en Uruguay obedece a que «hoy existe una barrera de capital que es prácticamente insuperable. Si alguien quiere desarrollar un equipo electrónico, debe disponer, por lo menos, de un año para diseñarlo, lo cual implica inversión en horas de ingeniero y en trabajo de técnicos más el costo de los insumos que requiere un prototipo», sostuvo Barrón. «En sus inicios hace más de treinta años las empresas uruguayas del sector surgieron prestando servicios, es decir generaban ingresos que les permitía desarrollarse progresivamente, hasta que en un determinado momento pudieron comenzar a realizar diseños».

NICHOS DE MERCADO. En todo el mundo, la oferta de productos electrónicos se centra en la producción de series en gran escala, lo que a su vez permite la existencia de empresas más pequeñas en países emergentes que se dedican a satisfacer demandas específicas. «Dudo que sea viable una industria electrónica que fabrique equipos de uso masivo en Uruguay. Por ejemplo, un lector de DVD, que cuenta con varios dispositivos electrónicos, cuesta bastante menos de US$ 100 en la actualidad. Su precio sería diez veces más caro si lo quisiéramos fabricar localmente. En cambio, las posibilidades de éxito a nivel local pasan por la producción de equipos especializados si el producto es bueno y existe un buen contacto personal entre oferentes y demandantes», señaló el gerente comercial.

ACTIVIDAD. «La situación actual de Secoin es buena porque el crecimiento de la economía uruguaya obliga a las industrias nacionales a tecnificarse para ser más competitivas en el mercado exterior. Toda nuestra actividad está orientada a la industria. En realidad, somos el espejo de la misma. Son los industriales que quieren aumentar su productividad y su eficiencia quienes nos demandan determinado tipo de dispositivos. Hace treinta años, un componente podía ser una resistencia o un condensador, ahora son equipos enteros. Lo que tiene sentido es integrarlos y agregar valor con ingeniería local. En Secoin, por ejemplo, importamos determinados sistemas ya armados, realizamos un diseño que atienda las necesidades de las industrias y lo ensamblamos porque esos equipos a la medida no existen en el exterior debido a las particularidades de la producción que varían de un país a otro», informó el ingeniero Walter Giovannini, director y vicepresidente de Secoin.

ROL DEL ESTADO. El apoyo gubernamental al desarrollo de la industria electrónica uruguaya es un tema que se ha discutido durante varias décadas, poniéndose de relieve que numerosas empresas tecnológicas europeas, especialmente en Francia, no existirían sin la ayuda del Estado.

El Ing. Giovannini destacó que la política estatal puede incidir decisivamente en la actividad del sector. Puso como ejemplo que «en 1990-91 Secoin ganó una licitación en UTE para el suministro de relés de protección electrónicos. Su efecto fue que la empresa ganara sucesivas licitaciones por un monto superior al US$ 1.5 millones y ampliara el número de clientes de ese tipo de productos. Sin embargo, el mercado estatal se nos cerró totalmente años más tarde porque el ente energético comenzó a solicitar relés con especificaciones muy sofisticadas. A pesar de que nuestros equipos estaban certificados según normas estrictas establecidas por la International Electrotechnical Comission (IEC), que es la reguladora internacional de electrónica de potencia, nuestra planta no estaba tan desarrollada como para cumplir con ciertos requisitos que sólo compañías multinacionales podían hacerlo. Además, UTE exigía muestras de un equipo terminado para presentar en la licitación, lo que hubiera significado desarrollar un prototipo, construirlo y presentarlo como muestra para poder cotizar en cada llamado. Esos costos que son insalvables para empresas relativamente pequeñas cerraron las puertas a la industria nacional».

Después de su participación en un debate organizado recientemente por la Asociación de Ingenieros del Uruguay, el Ing. Barrón expresó que «hay quienes piensan que las empresas estatales deberían proteger e incentivar la presentación de ofertas de equipos electrónicos de origen nacional en las licitaciones públicas, fijando un porcentaje de protección en el precio o haciendo un llamado cerrado a proveedores nacionales. Como siempre se ha tenido que competir de igual a igual con las compañías internacionales, eso ha limitado las posibilidades de la industria nacional. En la medida que los entes del Estado no tengan una política de compra más selectiva de equipos armados por empresas electrónicas uruguayas, es difícil que el sector pueda desarrollarse. Otros, en cambio, opinan que el cometido de las empresas públicas no es favorecer el desarrollo del sector electrónico ya que esa es una política de Estado y, por tanto, la decisión corresponde al gobierno».