Un tributo a la medida del general

El compromiso de mantener su legado y la reivindicación de su función en «la reconciliación nacional», fueron los ejes de los discursos pronunciados ayer en el Cementerio Central en honor al general retirado Líber Seregni. El candidato del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), Tabaré Vázquez, y el ministro de Educación, Leonardo Guzmán, fueron los encargados de pronunciar los discursos ante miles de personas que asistieron al sepelio.

Seregni, quien falleció el sábado a los 87 años, será cremado y sus cenizas esparcidas en la Meseta de Artigas. El líder histórico del FA fue velado en la sede de la coalición de izquierda desde la mañana de ayer, y luego conducido hasta el Cementerio Central, acompañado por los principales dirigentes de su partido y de otras tiendas.

«Personas como él, compañeros como él, dirigentes como él, padres como él, no se mueren, se siembran», afirmó Vázquez en su discurso. «De él hemos recibido un preciosísimo legado de principios y valores4 De él, del querido compañero-general Seregni hemos recibido las banderas de la lucha por la justicia social, la solidaridad, la libertad, por la democracia y sobre todo por la paz y el entendimiento entre todos los uruguayos», continuó Vázquez. Dijo que era «muy duro y muy difícil» despedirlo. Sostuvo que Seregni fue «grande» como militar y como dirigente político «que trascendió a su propia fuerza política» para ser un referente de todo los uruguayos. «Hoy, al despedirlo físicamente, le queremos decir al compañero general que de sus manos tomamos esas banderas y que la defenderemos y llevaremos adelante como él nos ha enseñado», subrayó. «Muchas gracias y hasta siempre compañero general», concluyó Vázquez despertando un aplauso cerrado.

Después, Guzmán habló para expresar la «vigencia institucional» de Seregni «a partir de la admiración y el respeto que por encima de los partidos políticos, todos los ciudadanos libres de este país» le han entregado en «distintas etapas en su trayectoria». Se ganó aplausos cuando recordó los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz en Buenos Aires durante la dictadura.

El ministro afirmó que el líder del FA cumplió «una función esencial para la reconciliación nacional». Recalcó que salió de la prisión donde estuvo por más de diez años «sin un agravio, sin una expresión de resentimiento, sin odio, sin llevar la cuenta a su país», sino a «convocar para la paz y el entendimiento». Afirmó que esa contribución, junto a la del líder blanco Wilson Ferreira Aldunate, está «inscripta en la historia institucional del país», pero también en la gente por su ejemplo «de devolver por el mal recibido el bien para los demás».

El discurso de Guzmán fue apagado por una silbatina que provino desde fueras del cementerio y rápidamente se propagó en el interior. Los aplausos de otros no acallaron los silbidos y el ministro terminó abruptamente su discurso, aunque afirmó luego que pudo decir lo que quería.

Entre cánticos, aplausos y lágrimas, el féretro de Seregni fue colocado en el Panteón Nacional. El Himno Nacional que entonó la multitud tapó el sonido de las dianas. A lo lejos resonaba el tronar de las salvas de cañón que rindieron homenaje al general.

Cuando la ceremonia terminó, miles de personas se encaminaron a rendir su homenaje personal a Seregni. Apoyada en una de sus nietas, su esposa, Lili Lerena, estrechó la bandera nacional y el bastón de mando que habían adornado el féretro hasta la despedida final.