Una Cámara de Comercio y Servicios como usina de ideas.

Marcelo Lombardi (41) asumió en junio como presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS). Contador público de profesión, y gerente del Shopping y Terminal Tres Cruces desde hace 12 años, Lombardi analizó la realidad del sector y del país.
Aseguró que a pesar de las amenazas y turbulencias externas vislumbra un 2011 de «gran crecimiento» para el comercio y servicio del país (similar al PIB). El informalismo, la falta de mano de obra y cambios en las reglas de juego pueden afectar el buen ritmo de la economía en el país. El siguiente es el diálogo con Lombardi.
-¿Cuáles son las principales funciones y tareas que deberá afrontar como presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios?
-La Cámara cumple la función de representación del sector empresarial. Cuenta con 125 gremiales y cámaras sectoriales asociadas. En números concretos, representamos a unas 15.000 empresas. Este sector abarca el 60% de los empleos privados, es decir que emplea a unas 800 mil personas. Es absolutamente intensiva en mano de obra. En términos de Producto Bruto Interno, este sector de actividad genera el 52% del PIB uruguayo, es decir arriba de los US$ 20.000 millones. Entre los aspectos que son fundamentales para la Cámara están la defensa de la libertad, ya sea de comercio como la individual, además de la defensa del Estado de Derecho. Esto como dos grandes principios y valores en los que se apoya la institución. Después, existen un montón de elementos en los que también se expresa. El desarrollo de la actividad es uno de esos elementos. La Cámara procura estimular la formación de los cuadros empresarios, procura fortalecer la formación de la gente de empresas y desde una visión empresarial. Por eso tiene centros de formación que actúan a estos efectos. Otra forma de expresarse es estar en permanente contacto con el sistema político para dar una mirada empresarial a cualquier aspecto. Muchas veces, se escucha hablar sobre la economía en general y esto es una de las funciones de la Cámara.
-¿Qué evaluación hace del nivel de consumo interno actual?
-En este momento, la actividad del consumo interno está teniendo un buen desarrollo. El consumo se basa en tres pilares: ingreso de los hogares, el crédito y las expectativas. Y vemos que los ingresos van creciendo, que él crédito está siendo expansivo y las expectativas de las familias son positivas. Eso está basado en el mantenimiento o crecimiento de su nivel de ingreso. Los tres elementos están siendo hoy favorables. Esto se ve desde el año 2003 hasta ahora, en forma sostenida.
-A futuro, ¿hay aspectos que podrían cambiar esto?
-No, necesariamente. Los tres factores de los que hablábamos anteriormente son expansivos, así que no deberíamos ver, en la medida que no exista, ningún shock externo, ni grandes variaciones. Vislumbramos un 2011 con gran crecimiento, muy similar en términos de consumo privado a lo que es el crecimiento de producto bruto y un 2012 básicamente en la misma línea.
-¿Cuáles son las principales preocupaciones de la cámara hoy?
-Varios son los temas que preocupan al sector. Si bien es destacable que hubo una disminución del informalismo, de todas maneras las tasas siguen siendo elevadas y eso es un tipo de competencia desleal para el comercio establecido. Sobre todo, teniendo en cuenta que los costos para tener un comercio establecido son elevados. La carga tributaria, por ejemplo, es muy elevada y cuando pasa esto la competencia con los sectores informales de la economía son absolutamente desleales. Al sector formal le pega y duro, porque hay desequilibrios muy duros.
-¿A qué cosas debería prestar atención el gobierno?
-En la búsqueda de inversiones en el exterior y ofrecer un marco de estabilidad para los inversionistas, tanto locales como extranjeros. Estos son dos aspectos bien importantes.
Hoy hay una política de Estado que hay que destacar, que procura la inserción del Uruguay en el mundo. Desde la Cámara creemos que el mecanismo de inserción natural debe ser multilateral. Con este formato no está prosperando, a Uruguay entendemos le conviene hacer acuerdos bilaterales de comercio. Esto es, tratar de hacer acuerdos con la mayor cantidad de países en el mundo, tratados de libre comercio. Pero por el momento, si bien el país no avanzó en ese sentido, sí al menos ha avanzado en la venta y presentación de Uruguay hacia el mundo. Por lo tanto, las misiones que se realizan desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, son acompaña-.das por las cámaras empresariales, que es una buena forma de presentar el país a los efectos de mostrar a Uruguay como lugar atractivo. Esto es un aspecto destacable que la cámara apoya, incluso participando en las misiones. La segunda es que existan reglas de juego claras, que el país pueda no solamente mostrarse sino también ser un país estable en términos de reglas de juego. Y ahí podemos decir que, en términos generales, el país se muestra de esa forma, pero que a su vez existen determinadas señales que, en algún sentido, van en contraposición a eso. Esto es la aparición de modificaciones en regímenes de propiedad, o cambios en regímenes impositivos. Eso puede tener afectaciones sobre las reglas de juego y necesariamente tiene impacto sobre el nivel de inversión. Y la realidad indica hoy que para seguir creciendo a tasas elevadas y en definitiva mejorar el nivel de confort de todos los uruguayos, se precisan esos tres elementos, inversión, presentar al Uruguay, y reglas de juego estables para poder invertir.
-¿Cómo evalúa el tratamiento que el gobierno está dando hoy a la asociación de obra público privada?
-La Cámara de Comercio apoya determinados instrumentos que vayan en esa línea. La asociación público privada es algo que la cámara ve como absolutamente positivo, que bien usado puede fortalecer esas necesidades de aporte de infraestructura que el país precisa para seguir creciendo a tasas elevadas. Ahora, todo esto necesita de algo también importante, que es la inversión en capital humano: Podemos tener infraestructura, inversión, pero si tenemos un déficit de capital humano eso va a actuar necesariamente como restricción. La inversión en capital humano tiene que pasar por la inversión en formación e inclusión social.
-¿La cámara actúa activamente en propuestas para mejorar estos aspectos de los que se habla?
-Desde hace años procuramos ser un actor generador de propuestas para estos temas que preocupan al país. En los hechos, la cámara tiene un centro de evaluación de diagnóstico, investigación y propuesta de políticas públicas. De modo que interactúa con el sistema político presentando propuestas, siempre desde la visión empresarial. Por ejemplo, realizamos y ya presentamos propuestas para combatir el
informalismo, sobre la educación y el marco meteorológico para un acuerdo social. Y este año estamos trabajando sobre tres proyectos nuevos. Uno es una propuesta de política pública sobre la matriz energética, que hoy se plantea como una limitación para un país productivo. Y los otros dos trabajos están vinculados a la inserción internacional y el comercio exterior, que presentaremos en el segundo semestre del año.
-¿Cree que existe hoy un rumbo claro del gobierno?
-Creo que hay cosas a destacar. Nadie discute la estabilidad democrática de este país. Eso hay que valorarlo. No nos damos cuenta, pero nadie discute hoy que el sistema es democrático y no corre ningún riesgo bajo ningún aspecto. Hay algunas otras cosas que no se discuten, como la importancia de tener determinados equilibrios macroeconómicos. Alguien podría discutir los números de superávit o déficit moderado que existen, pero la importancia de lo que significa la estabilidad macroeconómica es clave para no tener cambios abruptos que generen destrucción de valor en términos de capital humano y otro tipo de capital. Mantener tasas de inflación bajas es algo positivo también. Una tasa de inflación que se sale dos puntos del rango establecido nos preocupa y se actúa en consecuencia. Creemos, sin embargo que debe haber estabilidad en las reglas de juego. Hemos visto declaraciones que van en contra de esto y para la inversión no es nada positivo. En la actividad empresarial se corren riesgos, que son los naturales de emprender. Lo que se le debe pedir a cualquier gobierno es que a ese riesgo natural no se le agreguen otro tipo de riesgos vinculados a cambios en las reglas del juego, que pueda generar ganadores y perdedores.