Una España marcada por el 11/M viró duro y le entregó el gobierno al PSOE

El candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, de 43 años de edad, inesperado vencedor de las elecciones generales de este domingo, será el sucesor de José María Aznar a la cabeza del gobierno español, pero su mayoría relativa le obligará a buscar el apoyo de otras formaciones políticas.

“El Partido Socialista ha ganado las elecciones”, anunció el ministro del Interior del gobierno saliente del Partido Popular, Angel Acebes, dos horas y media después del cierre de los colegios electorales.

“Los españoles han dicho que quieren un gobierno de cambio”, afirmó Rodríguez Zapatero antes de anunciar que su “prioridad más inmediata es luchar contra el terrorismo”, promesa recibida por sus simpatizantes al grito de “No estamos todos, faltan 200”.

Unos 34,5 millones de electores estaban habilitados para votar en estas elecciones, en las que se registró una participación del 77,22%, frente al 69,98% hace cuatro años. En Andalucía, que celebraba también comicios autonómicos, el máximo dirigente re- gional del PSOE, Manuel Chaves, presidirá por quinta vez el gobierno y recupera la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz.

Esta victoria sorpresa de los socialistas, tras ocho años de gobierno del Partido Popular (PP, derecha) de Aznar, llega tres días después de los cruentos atentados de Madrid que causaron 201 muertos y unos 1.500 heridos y trastocaron todas las previsiones electorales.

Con el 42,64% de los sufragios y 164 diputados, es decir 39 más que en 2000, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) aventaja en 16 diputados y más de 1,25 millones de sufragios al PP, cuyo candidato Mariano Rajoy estimó que las elecciones habían estado “inexorablemente marcadas por el atroz atentado”.

El primer recuerdo de Zapatero fue para las víctimas de esta tragedia, y tras dirigirse a las familias de las víctimas, pidió un minuto de silencio en memoria de los que perecieron en los atentados.

“Mi prioridad más inmediata será luchar contra toda forma de terrorismo”, dijo Zapatero, antes de añadir que “mi primera iniciativa mañana lunes será buscar la unidad de las fuerzas políticas para concentrar todos los esfuerzos en esa lucha”.

“Los españoles han querido un gobierno de cambio”, dijo Zapatero. “Me comprometo a encabezar un cambio tranquilo. Me comprometo a gobernar para todos, con humildad”, declaró Zapatero, mientras que sus simpatizantes no dejaban de gritar “¡Zapatero presidente!”, en una nube de banderas rojas y blancas en el PSOE, en la sede del partido.

Antes del escrutinio, Zapatero había afirmado que intentaría formar un gobierno socialista que pudiera contar con apoyos puntuales de varias formaciones políticas, especialmente de izquierda.

La tercera formación política del país, Izquierda Unida (IU, procomunista), ha perdido terreno, logrando sólo 5 escaños a diferencia de los nueve obtenidos en 2000.

IU aparece a la izquierda como una de las formaciones que pueden dar su apoyo a la investidura de Zapatero. Los nacionalistas moderados catalanes, con 10 diputados, están igualmente “dipuestos” a hablar con los socialistas. Los nacionalistas vascos moderados, los regionalistas canarios, pueden también apoyar puntualmente a un ejecutivo socialista, como algunos de ellos ya lo hicieron en el pasado.

Los republicanos catalanes independentistas de ERC, en fuerte progresión en Cataluña subiendo de 1 a 8 diputados, se convierten en la cuarta fuerza política del país y podrían también apoyar a Zapatero. El Partido Socialista catalán gobierna Cataluña en coalición con ERC y la sección catalana de IU.

No obstante, esta coalición tripartita sería difícil de repetir en España debido a la hostilidad de varios importantes barones socialistas hacia el jefe de filas de ERC, Josep Lluis Carod Rovira, que había causado una tormenta política al reunirse a principios de enero en Francia con dirigentes de ETA.

Sea cual sea el caso, el PSOE tendrá más facilidades para encontrar apoyos puntuales en el Congreso de los Diputados que su oposición encarnada por el PP, ya que el partido de Aznar se ha creado un sinfín de enemistades en el parlamento, tras cuatro años de mayoría absoluta marcado por un comportamiento considerado arrogante por sus críticos y una constante crispación de la vida política.