Una princesa japonesa de visita por Uruguay

Muy sonriente arribó ayer a Montevideo la hija menor del Emperador de Japón, la Princesa Sayako, quien permanecerá cuatro días en Uruguay en una visita que tiene por objetivo profundizar los lazos de amistad entre los dos países.

Vestida con un sobrio tailleur, la Princesa de 34 años llegó después del mediodía a la Base Aérea de Carrasco, donde fue recibida por la Primera Dama Mercedes Menafra de Batlle, el Ministro de Turismo Pedro Bordaberry, el Embajador de Japón en Uruguay Yoshihiro Nakamura, entre otras autoridades nacionales y diplomáticas.

Luego de los saludos protocolares, Mercedes Menafra le obsequió un ramo de flores a la Princesa, a quien había conocido cuando viajó junto al Presidente Jorge Batlle a Japón en el 2001. En aquella oportunidad, el mandatario uruguayo fue agasajado por el Emperador Akihito con un almuerzo, el que coincidió con el cumpleaños número 32 de Sayako. Después del brindis, Batlle felicitó a la joven, e inmediatamente la orquesta de la Corte comenzó a tocar «La Cumparsita». «Su Alteza Imperial quedó con un muy buen recuerdo de la visita del presidente Batlle, y deseaba mucho visitar Uruguay», explicó el Consejero de la Embajada, Kazuhiro Nakamura.

La Princesa es la única hija mujer del Emperador Akihito y la Emperatriz Michiko, y hermana menor del príncipe heredero a la Corona. Es graduada en literatura japonesa de la Universidad de Gakushuin.

La vida de Sayako en su país se divide entre los actos oficiales que le demanda su posición, y su investigación en ornitología. Ha publicado varios trabajos basados en sus estudios del Martín Pescador. Pero además, realiza habitualmente viajes al exterior como el que la trae a Uruguay, y también colabora en causas solidarias que involucran niños y no videntes.

Entre amateur y profesional, es la incursión de la Princesa en la danza clásica japonesa. Ya se ha presentado en el Teatro Nacional de su país, además de otras actuaciones estudiantiles anteriores.

VISITA. Junto a su comitiva de trece personas, la Princesa Sayako fue conducida desde la Base Aérea hasta el Hotel Belmont en Carrasco, donde se hospeda durante su estancia en Montevideo.

En la tarde, realizó una visita a Plaza Independencia, recorrió el Monumento Artigas, el Mausoleo y la Puerta de la Ciudadela, para inmediatamente participar de la clausura de la Exposición Hecho Acá, en el Latu, donde por primera vez se dirigió al público.

Vestida de cocktail, con un trajecito de seda color natural, bordado, y zapatos al tono, su Alteza Imperial agradeció a la Primera Dama la cordial bienvenida. «Hace dos años aplacé mi visita al Uruguay debido al acontecimiento del terrorismo en Estados Unidos y lamenté no corresponder a la cordialidad… Esta vez mi visita se realiza y me alegro de poder comenzarla con Hecho Acá, uno de los eventos más grandes de Uruguay. He sido informada que esta exposición tiene como objetivo tanto apoyar a los productores de artesanías como hacer al pueblo uruguayo reconocer el orgullo hacia la artesanía de su país, con lo cual me da mucha ilusión conocerla… Aunque esta visita esté limitada a cinco días me alegraría que fuera una oportunidad para profundizar las relaciones de amistad entre su país y el Japón», señaló la hija del Emperador.

Sin protocolo

ARTIGAS. La Princesa Sayako escuchó atentamente la historia del prócer frente a su monumento, en la Plaza Independencia. Durante 25 minutos, la hija del Emperador recorrió el Mausoleo y la Puerta de la Ciudadela, junto a la guía turística María Teresa de la Quintana. «Se vinculó mucho con la historia de Artigas, aunque se la tuve que resumir mucho», contó luego la guía. «La Princesa es una persona excelente, y le regalé una estampilla con un perro cimarrón porque es una persona que siempre se ha interesado en el entrenamiento de perros guía para no videntes».

Regalos para una princesa

Aplaudida por el público, la Princesa ingresó a Hecho Acá, donde la aguardaba la Primera Dama. Menafra fue la primera en dirigirse al público, al tiempo que agradeció la visita imperial. Luego, la Princesa dijo unas palabras, cuando sorpresivamente llegó el Presidente Batlle a saludarla. El mandatario esperó que terminara, y se le acercó a agradecer su visita.

La Princesa se mostró muy interesada por las artesanías. Se detuvo en varias ocasiones para preguntar (traductor mediante) de qué se trataban las obras. Incluso, no se fue del Latu con las manos vacías, ya que dos artesanos le obsequiaron su trabajo. «Ella pidió algo que tuviera inscripta la palabra amor», dijo una de las señoras que le obsequió a la Princesa una taza de cerámica. También recibió un libro de fotografías y poemas, y para su sorpresa