Unas pocos cientos de policías se sumaron a la fallida huelga

Apenas unas pocas decenas de policías acataron ayer el paro convocado por uno de los sindicatos minoritarios de la Policía. Este gremio –que reúne a ocho de las 12 agrupaciones gremiales policiales– reclama mejoras salariales para los uniformados pero tras el escaso eco de la medida los encargados de la seguridad parecen comprender que el camino de la huelga no es el que más les favorece.
La convocatoria mereció el rechazo del resto de las agrupaciones gremiales de la Policía y del Círculo Policial, quienes reúnen mayor cantidad de afiliados. Sin embargo, la baja convocatoria llevó a que las autoridades del Ministerio del Interior decidieran no adoptar medidas especiales para garantizar la seguridad pública. Hoy, dirigentes de la agrupación que impulsó el paro –la Coordinadora Nacional de Sindicatos Policiales (Conasip)– se reunirán con la ministra Daisy Tourné quien escuchará las demandas de los policías y les dará su parecer acerca de la huelga que intentaron llevar adelante.

Asimismo, el frustrado paro policial estuvo ayer en boca de los diputados que votaban el proyecto de Rendición de Cuentas. El debate fue seguido por unos 30 efectivos que marcharon hacia el Palacio Legislativo y se reunieron en las barras del Parlamento.

La medida de ayer de los policías tiene como antecedentes los paros realizados en 1986, durante el primer gobierno de Julio Sanguinetti, en 1992 durante la administración de Luis Alberto Lacalle –que encabezó Sandra Dodera y terminó con sumarios administrativos para varios policías– y dos intentos de movilización ocurridos en noviembre del 2000 y otro el 5 de junio del 2007 en Maldonado.

La Conasip sostuvo que el grado de acatamiento a la huelga fue de un 80% de sus adherentes -unos 1.500 efectivos- repartidos en ocho gremiales, siete del interior del país y uno de la capital. En total la Policía tiene 25 mil efectivos. Desde el Ministerio del Interior se indicó que el grado de acatamiento del paro fue de alrededor del 60% de los afiliados al gremio, de acuerdo al informe de Oficiales al mando de las diversas unidades policiales repartidas en todo el Uruguay.

En el ministerio reconocen que el grado de acatamiento fue un poco mayor al esperado. De todas formas, el Estado Mayor de la Policía aseguró a la ministra Tourné que la seguridad pública no se vio afectada en absoluto y que no fue necesario poner en movimiento el plan de seguridad alternativo.

De acuerdo a la información que manejó el subsecretario del Interior, Ricardo Bernal, solo se vieron afectados mínimamente algunos servicios administrativos.

En lo que respecta al servicio 222, la parte más sensible de la huelga de ayer, se pudo comprobar que el llamado a parar en esa área tuvo muy escaso adherentes.

El resumen ministerial indica que la medida tuvo una mayor repercusión en las tareas administrativas que en el 222.

Por su parte y en lo referente a Montevideo, desde la Jefatura de Policía de la capital indicaron a El Observador que se trató de una jornada normal de trabajo y que no se registraron fallas en los servicios.

Las actividades administrativas dentro del edificio se cumplieron con total normalidad y no se registraron ausencias de personal, excepto la de aquellos afectados por alguna dolencia física.

Añadieron que la Dirección de Seguridad, sobre la que recae la responsabilidad de dirigir el trabajo de las Seccionales, no reportó problemas serios o que ameritaran acciones no previstas para cubrir servicios de seguridad. Indicaron que en tres Seccionales de Montevideo se constató que, a primera hora de la mañana de ayer, los policías que concurrieron a esas reparticiones, “entraron al local pero no realizaron sus tareas administrativas”.

Todos en la calle. Otra unidad que le toma el pulso a la seguridad pública es el Cuerpo de Radio Patrulla. En este caso, los móviles salieron a la calle como de costumbre. Nadie se adhirió a la huelga. Asimismo, el monitoreo diario que realiza el Estado Mayor Policial con base en el Ministerio del Interior, demostró que ayer se cometieron menos delitos que el promedio diario.

En la Dirección Nacional de Identificación Civil, la mayoría de sus funcionarios lucieron en la solapa del uniforme un cartelito en el que se podía leer “Policías en conflicto por un salario digno”.

Dirigentes de la Conasip se congregaron frente al Palacio Legislativo y participaron del acto programado por la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (Cofe) en reclamo de mejoras salariales.

Advertencias. Dirigentes de la Conasip que convocaron a la huelga de ayer, enviaron públicamente una advertencia a la ministra Tourné: “si constatamos represalias a los policías que hicieron paro, que se prepare para algo peor…”.

Entretanto, el Ministerio emitió un comunicado en el que se dan a conocer datos del Censo Policial llevado a cabo durante 2007. Del relevamiento realizado por funcionarios de la Facultad de Ciencias, se desprende que un 5,5% de la fuerza policial, vive en asentamientos o áreas marginales.

Eso se traduce en alrededor de 2.000 uniformados en situación de pobreza. No obstante esa cifra preocupante, el análisis reveló que los policías en esa situación son bastante menos de la cifra que se manejaba en forma teórica (un 70%).

En ese mismo relevamiento concretado a mediados del año pasado, un 77% de los uniformados del Uruguay decía no sentirse representado por sindicato alguno.

Por otra parte, ayer la Cámara de Diputados votó un artículo que autorizó partidas de gastos para el servicio 222.

Durante la discusión, el diputado nacionalista Jorge Gandini dijo que aún estaba pendiente una decisión tendiente a que ese servicio realizara aportes patronales y personales. El asunto derivó en una defensa del gobierno por parte del socialista Gustavo Bernini quien dijo que la administración del Frente Amplio había permitido la sindicalización policial en tanto que el gobierno blanco “los había reprimido”. Esto llevó a varios diputados herreristas como Luis Lacalle Pou y Pablo Abdala a defender lo actuado por la administración del Partido Nacional. Las palabras de Bernini fueron aplaudidas desde la barra por la treintena de policías presentes. Sin embargo, antes de irse, uno de ellos gritó “traidores” dirigiéndose a los legisladores de izquierda.