Unasur dividida por conflicto entre Quito, Caracas y Bogotá.

Los cancilleres de Unasur afinaban ayer la Declaración de Quito, documento que firmarán los presidentes sudamericanos. El papel abordará el problema de la crisis mundial y la situación que se vive en Honduras por el golpe de Estado. Pero no se pudo lograr una posición común frente al criticado pacto entre Colombia y Estados Unidos, que permite a militares norteamericanos operar en siete bases del Ejército colombiano y que ocasionó un torbellino de críticas por parte de Ecuador y Venezuela.

El documento sellará la cumbre en que Chile entregará a Ecuador la presidencia pro tempore de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur). Y esto sucederá el mismo día que Rafael Correa asumirá su segundo mandato. Quien se perderá las dos investiduras será Uribe que decidió no asistir a la cumbre y en cambio hizo una gira la semana pasada por varios países sudamericanos -claro que no pasó por Caracas ni Quito- para explicar su pacto con Estados Unidos. Quien tampoco asistirá a la cumbre de Unasur será el presidente uruguayo Tabaré Vázquez. En su representación irá el vicemandatario, Rodolfo Nin Novoa.

Por su parte, Uribe prefirió no pisar Ecuador, país con quien rompió relaciones diplomáticas en 2008, luego que Bogotá lanzara una operación militar contra la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia del lado ecuatoriano de la frontera.

Y el problema entre estas naciones, que no es el objetivo de esta reunión de Unasur, será, sin embargo, un tema que se tornará inevitable abordar. Sobre todo porque ayer once militares ecuatorianos fueron detenidos en la frontera común entre Colombia y Ecuador, por parte del ejército de Bogotá.

La cancillería colombiana anunció que un oficial, un sub-oficial y nueve soldados del Ejército de Ecuador, fueron capturados el sábado en horas del mediodía en territorio colombiano. Según indicó el comunicado, éstos traspasaron unos «300 metros la frontera».

La cancillería también señaló que los prisioneros serían entregados ayer a «la autoridad militar ecuatoriana Michael Cadena», Jefe de Personal del Batallón de Selva 55m en el Puente de San Miguel.

El presidente boliviano, Evo Morales, dijo por su parte que presentará en Quito una propuesta para rechazar el uso de bases militares colombianas por parte de Estados Unidos.

«Es un factor inminente de desestabilización regional», afirmó a su vez el canciller de Ecuador, Fander Falconí. La presencia de tropas estadounidenses en la región se contrapone a la tesis de construir una zona de paz e intereses comunes, agregó.

El presidente Hugo Chávez anunció: «Iré (a la cumbre) a decir la verdad que hay que decir y a invitar a los gobiernos de América Latina que, cada quien con su estilo, levantemos nuestra voz, pero no podemos quedarnos callados ante esa amenaza». El líder bolivariano hizo sus declaraciones en su programa dominical «Aló, Presidente», en referencia al acuerdo Washington-Bogotá.

Así queda claro que, aunque el tema no esté en la agenda oficial, se tornará imposible obviarlo. De todos modos hay otras temáticas, que también desvelan a América Latina y estarán presentes. El documento final incluirá referencias a la crisis internacional y a «logros» y «retos» que tiene la organización. También, en conjunto, todos los países expresarán el «rechazo absoluto» a los golpes de Estado, en referencia a la situación que se vive en Honduras. El presidente depuesto, Manuel Zelaya, anunció ayer que asistirá a Quito invitado por Correa a su investidura presidencia.

Durante el fin de semana, los ministros de Salud de los países miembros también se comprometieron a negociar en bloque la adquisición de una vacuna contra la gripe A (H1N1), en caso que esto sea necesario. El objetivo sería que ésta llegue a las poblaciones más vulnerables. En el Consejo Sudamericano de Salud, los funcionarios ratificaron «la supremacía de los intereses de la salud pública por sobre los comerciales y económicos».