Unifican oficinas para el comercio exterior

En medio de un debate sobre los cargos de particular confianza que se han designado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, senadores del Partido Nacional plantearon su preocupación por los escasos recursos que el proyecto de presupuesto asigna al fomento del comercio exterior.

El herrerista Luis Alberto Heber expresó la necesidad de discutir con Gargano la orientación de la política exterior del gobierno.“Me refiero –dijo Heber– a realizar un análisis continental, geopolítico, de intereses comerciales y económicos que nos ayude a mirar mejor nuestra proyección en el exterior”.

Ruperto Long (Alianza Nacional) reforzó el planteo de Heber. “Para nosotros –dijo Long–, el objetivo central del Ministerio de Relaciones Exteriores es ser un poco el ariete que abra las oportunidades para que el Uruguay pueda insertarse internacionalmente y crecer en sus exportaciones de bienes y de servicios, atraer insumos de turismo y bienes de capital a nuestro país. No vemos ninguna línea que nos dé la pauta de que vamos en esa dirección”.

Long propuso que Uruguay recorra un camino similar al de Chile, país que a través de una reforma de su servicio exterior creó Pro Chile para promover su comercio en el mundo.

Integrados pero no alineados. El canciller Gargano dijo en la comisión del Senado que uno de los objetivos centrales de la política exterior del gobierno es “llevar adelante una política de integración regional” agregándole más socios al Mercosur. “Es una política que confía en crear una vasta zona económica, social y política que pese en el mundo”, afirmó.

Gargano agregó que el gobierno pretende “un proceso de integración abierta”, y que en ese marco se está negociando el tratado de libre comercio con la Unión Europea. También habló de la preeminencia de los organismos internacionales a las políticas unilaterales y de hacer efectivos el Tratado de Marrakesh que creó la Organización Mundial de Comercio (OMC) –que en opinión de Gargano ha funcionado solo en beneficio de los intereses de los países desarrollados–, y del ingreso de Uruguay al Grupo de los 20 y al Grupo Cairns.

“Ese es el diseño de la política exterior. Se pretende tener una política de paz, de equilibrio en el mundo, de volver efectivas las normas que se aprobaron en la OMC y de defender los intereses nacionales con mucha claridad”, sostuvo el canciller. En este sentido, recordó el apoyo del gobierno al reclamo de los arroceros uruguayos ante la OMC por los subsidios de EEUU, que le han ocasionado a los productores nacionales pérdidas por US$ 500 millones.

Gargano respondió a la observación de Long de que no hay una política que articule la promoción del comercio exterior. “Lo que no ha habido hasta ahora ha sido políticas de exportaciones”, afirmó el canciller. En este sentido, anunció que las 17 oficimas que se ocupan del comercio exterior, además del instituto Uruguay XXI, serán fusionadas en “una sola organización, o por lo menos debe haber un instrumento de coordinación y de ejecución de una misma política, para no superponer esfuerzos y malgastar dinero”.

Gargano informó que llevará el tema al Consejo de Ministros para que “dictamine cómo va a funcionar la política de coordinación de las exportaciones”.

El canciller adelantó que se bajará el sueldo del director de Uruguay XXI, que hoy es de $ 75.000 por mes más IVA. Dijo que le parece “un exceso” que un subordinado gane más que el ministro.

Long compartió que se fusionen todos los organismos que trabajan para el comercio exterior, pero reclamó que se dote a este sector de mayores recursos.

Negocios de privados. Gargano sostuvo que el Estado debe apuntalar al sector privado para que coloque sus productos en el exterior, pero no participar directamente del negocio. “Si el Estado se mete a hacer negocios en materia de exportación, en general la cosa termina mal. Es mejor que los particulares se ocupen de eso”, afirmó.