Unión de Desocupados vuelve a marchar por Plan de Emergencia

La concentración se realizará hoy en la Plaza de Cagancha a partir de las 2 de la tarde y de allí los manifestantes se dirigirán a Uruguay y Río Branco, sede del despacho de la ministra Marina Arismendi.

Los organizadores esperan reunir a 300 personas como mínimo, para revertir la imagen que dejó la convocatoria anterior a la que concurrieron apenas 30 personas.

Gustavo Páez, dirigente de la UTD dijo que varias organizaciones barriales han confirmado su presencia en el acto y que pudieron conseguir «algunos camiones» para transportar gente, por lo cual tratarán de hacer «más ruido».

De hecho el fracaso de la marcha anterior significó la desactivación de los cortes de calle, modalidad de protesta que acaparó los titulares de prensa y la atención de la opinión pública la semana pasada.

Sobre este tema, Páez estimó que el gobierno realizó una «efectiva campaña pública» que logró «intimidar» a los ciudadanos que participan de las movilizaciones.

La misma evaluación hizo Rafael Fernández, líder del Partido de los Trabajadores, grupo político de izquierda que no comparte los lineamientos económicos del gobierno.

Fernández sostuvo que las autoridades y el Pit-Cnt ejercieron una «presión política tremenda» acusando a los manifestantes de «alinearse con la ultraderecha».

«Estas organizaciones tienen una gran presencia en los barrios y lograron que la gente común se asuste y no participe más» expresó Fernández.

El dirigente político agregó que a su juicio los cortes de calle en reclamo por el Panes no volverán a producirse en el futuro cercano.

«No es poca cosa que salga en la televisión el propio presidente (Tabaré Vázquez) diciendo que el gobierno va a actuar con mano dura» indicó.

Para el director de Seguridad de la Policía, Raúl Guarino, esa señal fue determinante en la desactivación de cortes de calles.

«Al piquete del Cerro concurrimos con la fuerza de choque y aunque no se utilizó, simbólicamente fije muy importante» relató Guarino.

El jerarca policial estimó que los «piquetes» se «cayeron por su propio peso», ya que la población percibió rápidamente que se trata de un tipo de protesta que «nada tiene que ver con la idiosincrasia del uruguayo».

Por su parte, Leonor Soria, directora de Extensión Territorial del Ministerio de Desarrollo, consideró que la presencia de funcionarios de esa cartera en los cortes de calle ayudó para que los manifestantes «se tranquilizaran».

«Los piquetes fueron producto de una coyuntura especial, la proximidad de la fecha de pago generó mucha ansiedad y estuvimos bien en salir a explicar».

Arismendi reunirá en los próximos días a los jerarcas del Panes para evaluar la respuesta que tuvieron frente a los reclamos populares y para tratar de evitarlas en el futuro.