Unos festejan, otros se quejan y algunos no saben cómo pararse

El anuncio de Tabaré Vázquez acerca de que si gana la elección nominará a Danilo Astori como ministro de Economía, instaló tres estados de ánimo entre los principales dirigentes del Encuentro Progresista (EP): los moderados festejan, los radicales echan fuego por la boca, y los que no están alineados en una u otro postura no saben para dónde agarrar. En todo caso, la dirigencia encuentrista comenzó a darse cuenta de que el nombramiento de Astori no sólo tendrá un efecto hacia los mercados sino que también pesará en la disputa interna de la coalición de izquierdas.
Vázquez no había querido anunciar antes de las internas que había invitado a Astori al viaje por Europa y Estados Unidos para no incidir en la competencia entre grupos encuentrista. Cuando vio que de la interna emergió un EP inclinado hacia el ala radical, Vázquez de dio cuenta de que en los meses siguientes tendrían que sumar peso sobre la otra ala porque sino el vuelo hacia octubre sería de alto riesgo, sobre todo cuando de la interna nacionalista emergió un competidor (Jorge Larrañaga) que se presenta también como un progresista pero bien moderado.


Moderados. Fuentes del EP reconocieron que tras la interna, Vázquez estaba preocupado por el escaso apoyo que obtuvieron los grupos moderados, un 55% del total de votos, si se tienen en cuenta al Partido Socialista.

Las fuentes dijeron que con Astori y el intendente Mariano Arana (Vertiente Artiguista) a su lado durante esta gira, Vázquez pretendió también dar una señal hacia el electorado uruguayo y una mano a los sectores moderados. Ahora es responsabilidad de la Vertiente y de Asamblea Uruguay el conseguir reunirse en una sublema común para acumular votos y fortalecer el bloque moderado en las elecciones nacionales.

Fuentes frenteamplistas dijeron que hay discrepancias dentro de ambos grupos y que la conformación de una lista única al Senado parece algo difícil.

Pero la movida de Vázquez dejó entusiasmados a los moderados porque ven que el piloto lleva la nave hacia el aeropuerto que ellos querían, y esperan que eso tenga un correlato en la elección nacional. “Astori es un número 9 muy solvente y responsable para un área difícil de gobierno”, dijo el senador del Nuevo Espacio, Rafael Michelini.


Incómoda posición. El Partido Socialista (que en las internas sacó un 17,6% de votos) y Alianza Progresista del candidato vicepresidencial Rodolfo Nin Novoa (que sacó un 8,4% de los sufragios) quedaron en una incómoda posición, y de allí las primeras reacciones respecto de Astori, que no reflejan precisamente entusiasmo. Nin, que logró crecer dentro de la izquierda por su afinidad con Vázquez y que en febrero fue el elegido para ir a conversar con el FMI, vio ahora cómo ese lugar lo ocupó Astori, que es uno de sus competidores en la interna. Astori obtuvo el 27 de junio el 9,1% de los votos del EP. Quizás por eso ayer comentó el nombramiento de Astori desde una perspectiva que no condice con la imagen de fiel escudero de Vázquez que dio hasta ahora. Astori “es un excelente técnico y puede ocupar cualquier puesto para el que lo designe la fuerza política”, dijo Nin, pero añadió: “Parece que estamos dándole demasiadas señales a los mercados y pocas señales a la gente”.

En un plano casi similar quedó parado el Partido Socialista, que si bien es la organización a la que pertenece Vázquez, últimamente ha puesto cara fea a algunas decisiones del candidato.

El senador Reinaldo Gargano cuestionó la estrategia de Vázquez para la campaña. Mientras que Vázquez decía en España que habrá que estudiar los efectos de la reforma por el agua, en Montevideo el socialista José Korzeniak decía en el radical diario La Juventud que no hay nada que estudiar, y que si se aprueba hay que rever todas las concesiones. Unas horas antes de que en Washington Vázquez pusiera su dedo sobre el nombre de Astori, Gargano enfatizaba en Montevideo sus diferencias con el senador de Asamblea Uruguay por el manejo de la deuda. Apenas conocido el anuncio sobre Astori, el senador socialista Manuel Núñez dijo que no opinaba, que en clave de la política uruguaya es como opinar. Al día siguiente, es decir ayer, Núñez sí opinó, y si bien no se pronunció sobre las cualidades de Astori, sostuvo que el Partido Socialista lo respaldará en el marco del apoyo “al futuro presidente y a todo su equipo de gobierno”.

A su vez, la senadora comunista Marina Arismendi dijo que espera que Vázquez informe de esta decisión y advirtió que se está en campaña “y no repartiendo ministerios”. Fuentes de la coalición dijeron que claramente los partidos Socialista y Comunista, si bien no son radicales, entre sus dirigencias priman visiones ortodoxas, y no hay margen para que lleguen a algún acuerdo electoral con los grupos moderados.


Radicales. La tercera pata del EP la integra el imaginario radical. En esta definición, el Movimiento de Participación Popular (MPP) y sus dirigentes ex guerrilleros cargan más con su historia que con sus acciones actuales, ya que en ocasiones son más pragmáticos que algunos moderados.

El senador José Mujica fue de los primeros que tras las internas advirtió con la necesidad de que el EP, para tener chances, fortaleciera su ala moderada. Por eso el nombramiento de Astori va en línea con su estrategia de lograr un mayor equilibrio interno.

Los grupos decididamente radicales, como el 26 de Marzo, reaccionaron, tras el nombramiento de Astori, dentro de lo previsible. El diputado Raúl Sendic dijo que cuando Vázquez regrese al país planteará que el nombramiento del senador de Asamblea Uruguay como futuro ministro de Economía sea dejado sin efecto.

Astori tiene una “larga historia de diferencias con la mayoría del Frente Amplio en temas cruciales y que en realidad está más cerca de la política económica del gobierno. No puede ser el ministro de Economía del Frente”, dijo Sendic.