Uruguay con el riesgo más bajo en vaca loca

Uruguay, junto a Argentina, Australia, Nueva Zelanda y Singapur, son los cinco únicos países con un “riesgo despreciable” de la enfermedad de la vaca loca, según decidió ayer por la Organización Internacional de la Sanidad Animal (OIE), reunida en su 75º Asamblea Anual en París.
Jorge Bonino, delegado de los productores que integra la delegación uruguaya que asiste al congreso en Francia, confirmó la noticia ayer a El Observador desde París, a la vez que señaló que el país fue ratificado en su condición de libre de aftosa con vacunación.

En tanto, Brasil, Canadá, Chile, Suiza, Taiwán y Estados Unidos se quedaron con la calificación de “riesgo controlado” de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) o mal de la vaca loca, a lo que hay que añadir la situación particular de Islandia y Paraguay, que mantienen el estatuto –en vías de desaparecer– de “provisionalmente libre”, según anunció el presidente de la OIE, Barry O´Neil.

El resto de los países en todo el mundo quedan catalogados en la categoría de “riesgo indeterminado”, a la espera de que sometan un expediente a la OIE para acceder a alguno de los dos estatutos más favorables, explicó O´Neil.

El director general de la OIE, Bernard Vallat, destacó que la asamblea adoptó las propuestas que le había sometido el comité científico por unanimidad de sus 161 países miembros.

La decisión de la OIE sobre la calificación de Estados Unidos había suscitado una gran expectación sobre todo en Japón y Corea del Sur, dos países cuyos ganaderos se oponían a una entrada de carne estadounidense en sus mercados con el argumento de que se podía importar la epidemia.

Vallat recordó además que las tres categorías sobre el riesgo de la EEB se aplican por primera vez a partir de ahora, y que la ubicación en cada uno de ellos de los diferentes países “va a simplificar” la toma de decisiones sobre las restricciones al comercio de carne. “Se va a despolitizar la decisión”, que podrá sustentarse en reglas de la OIE, que fijan qué tipo de restricciones pueden justificarse en función de cada nivel de riesgo, argumentó. Más allá de las restricciones que se pueden aplicar en virtud de las recomendaciones de la OIE por el nivel de riesgo de un país, Vallat recordó que la carne deshuesada de animales de 30 meses de edad no plantean riesgos de contaminación.

El procedimiento para calificar a un país comienza con la presentación de una demanda por parte de las autoridades que es examinada primero por un grupo de expertos que da un dictamen preliminar.

Luego la comisión científica emite un dictamen que se somete a consultas de los estados de la organización, que durante 60 días pueden pedir aclaraciones. La asamblea de la OIE es la que toma la decisión final, que en el caso de la calificación sobre el riesgo de la EEB fue por unanimidad.