Uruguay explicitó su discrepancia con Brasil

Uruguay y Brasil dejaron claramente manifiestas sus diferencias en relación a como plantarse en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), durante un seminario realizado ayer por la Cámara de Industrias del Uruguay.

El subsecretario de Relaciones Exteriores, Guillermo Valles, cuestionó la utilidad de la creación del grupo de países denominado «G-22» impulsado por la diplomacia norteña, en tanto que el embajador del gobierno del presidente Lula, Eduardo dos Santos, lo reivindicó como elemento para mejorar la posición negociadora de los países en desarrollo.

VISIONES OPUESTAS. La reunión tenía como objetivo evaluar la reciente reunión de la Organización Mundial de Comercio en Cancún que, para Valles fue claramente un «fracaso», en tanto para el diplomático brasileño «tuvo el efecto benéfico de poner los intereses en juego más en claro» y de poner a las negociaciones comerciales «más cerca del mundo real».

Valles explicó por qué Uruguay «en soledad», según admitió, no acompañó la conformación del «G-22». Se entendió que el mismo agrupa a países que practican el proteccionismo en materia agrícola como la India y que además tiene una actitud «demasiado condescendiente» hacia las barreras de algunos otros Estados como Perú y Egipto que a Uruguay le interesa desmantelar.

El vicecanciller opinó que se debe «evitar la lógica de confrontación Norte-Sur» y «los debates ideológicos».

«Podemos hacer propuestas, pero que no se transformen en manifiestos», opinó.

Valles reconoció que ahora «se presenta un gran signo de interrogación» respecto a cuándo se podrán retomar las tratativas, ya que el proceso de ampliación de la Unión Europea —junto con la designación de nuevos negociadores de ese bloque y el año electoral en Estados Unidos complicarán— las gestiones.

GESTIONES. De todas formas, dijo que Uruguay está «tratando de relanzar» las conversaciones y que el embajador ante la OMC, Carlos Pérez del Castillo, mantuvo contactos con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, y con el comisario de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, con ese objetivo.

El vicecanciller opinó que lo ocurrido en Cancún impactará negativamente en las negociaciones entre bloques, porque Estados Unidos, por ejemplo, ha dejado claro que está dispuesto a ceder en algunos temas solamente en la Organización Mundial del Comercio. «El sistema multilateral empieza a encontrar problemas sistémicos», opinó.

Valles opinó también que la OMC «tiene una dificultad creciente en la búsqueda de consenso», porque se ha incrementado significativamente el número de países que la integran y porque muchos de ellos no están en condiciones de captar la importancia de lo que se negocia en ese ámbito.

Dos Santos reconoció que «el ambiente de negociación es mucho más complejo» y opinó que «no se debe sobrecargar la agenda», pero consideró que la conformación del «G22» permitió que «los grandes» no impusieran sus intereses en Cancún. Para Brasil, advirtió, «los acuerdos entre pocos países no pueden ser la base del consenso» y debe buscarse el fortalecimiento de la OMC.