Uruguay ganó competitividad según Foro Económico Mundial

La sólida base institucional y el alto nivel educativo de la población permitieron que Uruguay ganara cuatro lugares en el ranking de competitividad 2007 realizado por el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés) y presentado en Uruguay el pasado viernes.
En una lista de 131 países, Uruguay se encuentra en el lugar 75 pero es el noveno entre los 22 latinoamericanos. En el ranking, se encuentra por debajo de países como Brasil, Colombia, México y Chile pero por encima de Argentina, Perú y Venezuela. Así lo señaló la economista sénior y directora asociada del WEF, Irene Mia, durante la presentación en Montevideo del Informe de Competitividad Global (ICB) 2007-2008.
El resultado favorable de Uruguay en el listado del WEF contrasta con los datos negativos obtenidos en los últimos tiempos en materia de competitividad, a partir de la medición de tipo de cambio real.
Si bien esa es una forma válida de cuantificar la competitividad, sólo toma en cuenta los precios de los productos uruguayos medidos en dólares en relación a los precios de los bienes de sus competidores.
En cambio, el índice del WEF toma en cuenta una serie de factores institucionales y culturales, que determinan la productividad de una economía. Entre los mismos se destacan la infraestructura, la estabilidad macroeconómica, la educación, la innovación tecnológica y la sofisticación empresarial y financiera.
Mia afirmó a El Observador que el nivel y calidad de las instituciones en Uruguay resulta «excepcional en la región». Una condición básica sobre la cuál se construyen buena parte de los demás factores que determinan el atractivo de los productos uruguayos para los mercados internacionales.
Por otra parte, la economista sostuvo que la situación de los precios internacionales puede ser un beneficio para el país, al posibilitarle un mayor nivel de ingresos a ser volcados para la resolución de las limitaciones estructurales de la competitividad.
Sin embargo, indicó que esos precios también representan un verdadero desafio, pues pueden llegar a quitar prioridad a los tan «necesarios» procesos de reestructuración.
Por otra parte, estimó que una eventual recesión en la economía estadounidense puede tener efectos sobre Uruguay dependiendo de su duración y profundidad.

FACTORES ADVERSOS. Pese a la performance positiva uruguaya -en términos relativos con otros países, Mia resaltó algunos aspectos que están impidiendo que Uruguay se encuentre mejor posicionado.
La baja eficiencia en los mercados laborales; el atraso en materia de sofisticación de la plaza financiera y en los sectores empresariales; y la escasa propensión hacia la innovación, son factores que juegan en contra.
El informe sostiene que Uruguay se encuentra en una etapa de desarrollo en la cuál, debe basarse en la eficiencia de sus prácticas de producción para competir en el mercado internacional, dado que no presenta grandes dificultades en materia de estabilidad de sus instituciones, infraestructura, salud y educación primaria.

ASPECTOS ESPECÍFICOS. De acuerdo con los indicadores que miden cada uno de los aspectos que componen el ICB, Uruguay está en el número 46 en los 131 países en la calidad de sus instituciones. Asimismo el puntaje es relativamente bueno en salud y educación primaria, ubicándose en el lugar 58.
En un nivel algo más bajo se encuentra la infraestructura (64), educación superior y capacitación (67) y preparación tecnológica (67).
Sin embargo, la variable peor ranqueada de Uruguay es la estabilidad macroeconómica (99). En ese sentido, el índice contrasta con la percepción de las autoridades.
En relación a ese índice, Mia sostuvo que las cifras utilizadas para confeccionar el indicador corresponden al año 2006, y que de un tiempo a esta parte, los esfuerzos del gobierno por estabilizar dichas variables han surtido efectos positivos, que podrán apreciarse en los próximos informes.
La economista recalcó que en innovación y sofisticación empresarial se destaca la inversión que históricamente realizó el Estado en materia de educación y capacitación, aunque no parece haber «una visión clara de los beneficios de las tecnologías de la información» tanto a nivel de las autoridades como de los empresarios locales.
Destacó como camino deseado una mayor relación entre las universidades y las empresas, un mecanismo que permitiría volcar la inversión del Estado en educación a las necesidades del sector privado, creando una cultura propensa a la innovación que potenciaría la competitividad del país.
A su vez, señaló el pequeño tamaño del mercado uruguayo como una limitante en cuanto al desarrollo de actividades que requieren grandes volúmenes de producción para alcanzar niveles competitivos de rentabilidad.

PERCEPCIÓN EMPRESARIAL. Entre los resultados de la encuesta a empresarios uruguayos en relación a los principales factores que complican el ambiente de negocios, la ineficiencia del gobierno y la burocracia se ubica en primer lugar. Esa respuesta fue dada por el 22,1 % de los encuestados.
Las regulaciones laborales restrictivas se situaron en el segundo lugar, con el 21,2% de las respuestas afirmativas. En tercer lugar se sitúan los impuestos, con el 13,9% de las respuestas, y en cuarto lugar el acceso al financia-miento, con el 12,5% de las respuestas. La información está actualizada a los primeros meses de 2008.

COMPARACIÓN CON LA REGIÓN. En el ranking del ICG, Uruguay se encuentra diez lugares por encima de Argentina y tres por debajo de Brasil. A diferencia de Uruguay, que recuperó terreno en el último informe, tanto Argentina como Brasil bajaron en la escala del ICB. Argentina cayó 15 posiciones y Brasil seis.
Uruguay se destaca en relación con Argentina por la fortaleza de sus instituciones, en la eficiencia de su mano de obra, y en la sofisticación de los mercados financieros, en ambos países, debilitados por la crisis bancaria que tuvo lugar en los años 2001 y 2002. En cambio, la principal fortaleza del país vecino es el tamaño de su mercado interno.
Brasil, por su parte, posee una estructura competitiva muy similar a la de Argentina, pero con un mayor nivel de sofisticación empresarial e innovación. La calidad de sus instituciones y la estabilidad macroeconómica aparecen como las mayores limitaciones en el caso de Brasil.