Uruguay quiere comercio libre y el tribunal de conflictos ya

Uruguay llega esta semana a una nueva cumbre de presidentes del Mercosur (en esta oportunidad se realiza en Ouro Preto, Brasil) con la intención de intentar que el bloque adopte definitivamente un régimen que suponga la libre circulación de bienes y con el propósito de ratificar tajantemente su oposición a la postura argentina de reclamar que se permita la adopción de salvaguardias contra sus países socios (ver nota aparte).

La diplomacia uruguaya también tiene interés en que se acelere la definición de algunos aspectos formales para que pueda ponerse en marcha el tribunal de solución de controversias que se creó con el Protocolo de Olivos.

LAS SALVAGUARDiAS. Quizás el tema más álgido del momento sea el de las salvaguardias que Argentina pretende y que Brasil rechaza. Uruguay «no quiere salvaguardias de ninguna manera más allá de la forma que tengan», dijo a El País, por su parte, el director de Integración y Mercosur de la cancillería uruguaya, Gustavo Vanerio. El diplomático reconoció que la dilucidación del tema «no está del todo clara porque Argentina reivindica el asunto como tema central». Paraguay, además, últimamente se ha mostrado proclive a la posición argentina.

La circulación de bienes es un tema complicado porque Paraguay insiste en su postura de volver a imponer aranceles a los productos que lleguen desde los otros países del Mercosur aún cuando ya los hayan pagado al ingresar al bloque desde fuera del mismo. «Paraguay condiciona su aceptación para el arancel cero a un serie de condiciones cuyo cumplimiento no tiene fecha cierta como la adopción de un código aduanero y de una política comercial común. Para Uruguay sería una gran decepción si no hay una solución para esto», dijo Vanerio.

FONDOS ESTRUCTURALES. Otro aspecto central que discutirán los gobernantes del Mercosur es la creación de un fondo «estructural» que ya se definió que se destinará, entre otros objetivos, a mejorar la competitividad, financiar programas sociales y a reducir asimetrías entre los socios y se espera que esté funcionando en 2005 dotado con alrededor de U$S 100 millones. Ya se resolvió que este fondo se financiará con aportes de los estados y se descartó la idea del presidente del comité de Representantes del Mercosur, Eduardo Duhalde de gravar el comercio intrazona como forma de fondearlo.

En las deliberaciones también se analizará la marcha de las conversaciones de liberalización comercial con Sudáfrica y la India. En este caso se está pensando en un entendimiento de «preferencias fijas» (es decir de rebajas arancelarias para una cantidad limitada de productos) pero las negociaciones no son sencillas, entre otros motivos porque se está lejos de acordar un régimen de origen para los productos. Brasil está dando un fuerte impulso a estas conversaciones, aseguraron a El País fuentes uruguayas.

Otro tema que estará sobre la mesa, a instancias de Brasil, es la conformación de un Parlamento del Mercosur. Las fuentes uruguayas reiteraron el poco entusiasmo que genera esta iniciativa que no cuenta con el apoyo de ninguno de los cuatro partidos políticos.

El próximo 13 comenzará en Belo Horizonte la reunión extraordinaria del Grupo Mercado Común y el 17 la reunión de presidentes del bloque. La delegación uruguaya estará conformada por el canciller Didier Opertti, el embajador ante Aladi, Agustín Espinosa, el director de Integración y Mercosur, Gustavo Vanerio, el director adjunto, Carlos Amorín, el director de Industria, Washington Durán y representantes del Ministerio de Economía y Finanzas y del Banco Central del Uruguay.