Uruguay reclamó a Brasil ser excluido de proteccionismo.

El ministro interino de Relaciones Exteriores, Roberto Conde, junto al director general de Asuntos de Integración y Mercosur, Alvaro Ons, dedicaron todo el día de ayer a los contactos con el gobierno de Dilma Rousseff. Uruguay pide que el alza de 30% de impuestos a los vehículos importados por Brasil no rija para sus negocios. Para ello proponen redactar una reglamentación al decreto que impuso el alza de tributos, determinando el reconocimiento de las reglas previas establecidas, como tratados y convenios de intercambio, explicaron a Ultimas Noticias fuentes oficiales.
También ayer, el presidente José Mujica y el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, se reunieron para coordinar los pasos a seguir desde el gobierno. Está previsto que el secretario de Estado se comunique telefónicamente con su par de Brasil, Fernando Pimentel, para seguir adelante con las negociaciones que permitan desactivar las trabas comerciales, relató Kreimerman a Ultimas Noticias.
Mujica, al mismo tiempo, aguardará el avance del trabajo de sus funcionarios, tanto en Industria como en Cancillería, para luego iniciar -en caso de ser necesario- un vínculo con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Para ese caso se espera que el presidente uruguayo reúna elementos.
Ayer, en tanto, el opositor Partido Demócrata (DEM) anunció que acudirá al Supremo Tribunal de Brasil para intentar anular una decisión del gobierno que elevó 30% los impuestos a las importaciones de automóviles, informaron agencias internacionales. Argumentan que una alteración tributaria sólo puede ocurrir 90 días después de la firma del decreto, según establece la Constitución, lo cual no ocurrió. Un argumento similar utilizó un fiscal brasileño ayer, al darle la razón a la empresa Chery y postergar por 90 días la aplicación de la norma (ver página 3). «¡Ay, Mercosur!, ¡cuánto amor y cuánto enojo nos suscita! Hoy estamos en público y no es el momento de hablar de los temas de alcoba. Solo déjenme afirmar que, para nosotros, el Mercosur es hasta que la muerte nos separe, y que esperamos una actitud recíproca de nuestros socios mayores». Esas fueron las palabras del presidente José Mujica en su discurso de asunción en el Parlamento, el 1º de marzo de 2010. Aquella pieza, compartida por casi todo el espectro político -incluso la oposición-, terminó siendo parte de la hoja de ruta del mandatario en su año y medio de gestión.
En relaciones internacionales, Mujica eligió el camino del abrazo, tanto con Argentina como con Brasil, con quienes estableció una buena vecindad a partir de las relaciones personales entre presidentes. Con esa fórmula, el jefe de Estado logró levantar el corte de puente de piqueteros argentinos en protesta por la instalación de una pastera extranjera en Fray Bentos (Río Negro) y conquistó la simpatía del presidente Luiz Inácio Lula da Silva -y luego de su sucesora, Dilma Rousseff-.
Pero ayer, en declaraciones al semanario Búsqueda, el presidente movió la modorra al confesar que estaría dispuesto a «replantearse algunas cosas» de la participación de Uruguay en el bloque comercial, fundado junto a Argentina, Brasil y Paraguay en la primera mitad de la década de 1990. «Acá es donde se prueban los logros de la integración. Porque si somos iguales que cualquier otro país que no está en el Mercosur, hay que replantearse algunas cosas», declaró.
Los teléfonos sonaron varias veces ayer en Cancillería con llamadas provenientes de Brasil para tener una versión fiel de lo que a media mañana recogían las agencias internacionales de noticias sobre los comentarios de Mujica en Búsqueda Con diplomacia profesional, los funcionarios relativizaron la intención del presidente e intentaron aclarar que, «en realidad», al gobierno uruguayo «ni se le pasa por la cabeza irse del Mercosur», dijo a Ultimas Noticias una fuente del Palacio Santos. En todo caso, insistió el mismo informante, Uruguay «desearía tener un trato diferencial» en las relaciones comerciales entre los países del bloque.
La Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untara) enviará en las próximas horas una nota a su par de la Central Única de Trabajadores (Cut) en Brasil donde se solicita que estudien la posibilidad de iniciar gestiones ante el gobierno de su país para que no se afecte a la industria uruguaya. «Acompañamos todas las medidas que puedan ser tomadas por el bloque Mercosur para el combate de la competencia desleal y el dumping social de países y regiones extra zona. Lo que no compartimos es que dichas medidas terminen afectando el comercio intrarregional», dice la misiva.