Uruguay recurrirá ante La Haya

Asimismo, Gargano descartó que fuera a llamar al embajador acreditado en Buenos Aires, Francisco Bustillo, en reacción ante expresiones que podían entenderse como agraviantes.

Sin embargo, más tarde, fuentes oficiales confirmaron a El País que el gobierno había comenzado a evaluar una medida concreta.

La posibilidad de iniciar las gestiones ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya con el fin de pedir medidas cautelares se discutió entre Presidencia y Cancillería, con visos de concretarla cuanto antes.

En este caso, las medidas que se pedirán a la Corte que adopte son las de obligar a Argentina a levantar el bloqueo por entender que el mismo violenta la ordenanza del 13 de julio, muy específica en cuanto a recomendar que no se generaran hechos que «agravaran el conflicto».

La presencia del canciller brasileño, Celso Amorim, cobró mayor relevancia para el gobierno uruguayo. Si bien oficialmente el representante del gobierno de Lula dijo que su país no intervendrá en el conflicto, en el ámbito diplomático se maneja que Brasilia tomaría un papel más activo en el diferendo. Y que la votación a favor del crédito a Botnia del director brasileño en el Banco Mundial, fue el punto de partida.

«INTRANSIGENTE». Mientras en la Ruta 136 los asambleístas se pertrechan para un bloqueo que no sólo duraría todo el verano, sino que se extendería a los otros dos puentes que conectan a ambos países, Kirchner rompió el hielo oficial que hasta la decisión del Banco Mundial había revestido la Casa Rosada, con controladas filtraciones de funcionarios de segunda línea de la Cancillería argentina, o de la cada vez más cuestionada Secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti.

El presidente argentino retomó el hilo de su discurso del 5 de mayo en el corsódromo de la ciudad de Gualeguaychú, cuando habló de una confrontación «Norte-Sur», «países ricos-países pobres» para referirse al conflicto que enfrenta cada vez más a las dos naciones del Plata. Fustigó duramente a los diarios argentinos que presentaron la aprobación del Banco Mundial como un nuevo traspié de la política exterior argentina y, de paso, cargó contra el presidente Tabaré Vázquez, al que calificó de «intransigente».

Sólo que esta vez fue en el Salón Sur de la Casa Rosada, donde casualmente lo acompañaba el gobernador de Mendoza, Julio Cobos -un «radical K», como se los llama en Argentina a los tradicionales opositores ahora alineados con el presidente- que fuera uno de los cuatro oradores en el acto del corsódromo.

«Esto no es un partido de fútbol, que se gana o se pierde», cargó encolerizado Kirchner contra la prensa local. En particular, Kirchner descargó su ira contra el columnista de La Nación, Joaquín Morales Solá, que señaló que toda la estrategia argentina fue equivocada

Pero su ataque a la prensa argentina fue, en realidad, un preámbulo para los blancos a los que apuntaba su discurso. «¿Qué estrategia equivocada? Si fuimos y le rogamos al intransigente Presidente uruguayo que por favor discutiéramos de qué forma podíamos correr desde allí a Botnia para que no contamine visualmente y no nos genere la duda de una futura contaminación. Es decir, Botnia dijo que no y evidentemente fue no, sin embargo la respuesta de ENCE fue absolutamente diferente», lanzó.

reacciones. Fuentes del gobierno uruguayo dijeron ayer a El País que en el entorno del presidente Vázquez se evaluó apropiado seguir «sin responder» a las críticas de Kirchner.

La reacción del presidente argentino fue analizada por el gobierno uruguayo como una consecuencia del «duro golpe» que supuso la votación en el Banco Mundial y la repercusión que tuvo en los medios locales.

De todas formas, agregaron los informantes, el hecho de que Kirchner no haya dado señales de que procedería a levantar el bloqueo encendió la luz de alarma. Por esta razón se comenzó a evaluar con el equipo de la Cancillería la posibilidad de acudir a La Haya para pedir la aplicación de medidas cautelares, amparados en la ordenanza del 13 de julio pasado que justamente desestimaba las pedidas por Argentina.

«Uruguay va a apelar a todos los recursos jurídicos en el mundo para que termine el bloqueo», había advertido más temprano el canciller Gargano.