Uruguay saldrá con firmeza en el Mercosur por los bloqueos

El anuncio de ENCE en Buenos Aires de que se instalará en Colonia, es otro elemento que el gobierno está analizando, junto a las nuevas críticas argentinas a Uruguay por defender la ubicación de Botnia.

Vázquez dijo ayer que la empresa española deberá contar con la autorización de Uruguay para instalar su planta en Colonia. «El gobierno uruguayo es el que va a determinar», dijo tras la ceremonia de clausura de cursos en el Liceo Militar.

El director para Uruguay de ENCE, Emilio Rodríguez, presentó formalmente ayer el proyecto y el plan estratégico de la empresa. «A nivel de la Presidencia y de la Secretaría de la Presidencia todo esto se estaba llevando con los pasos previstos y se sabía que al final había que informar. Pero el consenso estaba acá, en Uruguay», aclaró Rodríguez. El directivo español dijo que no se había hecho antes la presentación, puesto que no se había adquirido el terreno en Conchillas sino hasta el día martes. Por lo pronto, el proyecto del grupo español supondrá una inversión de US$ 1.250 millones, prácticamente el doble de lo que proyectaba en Fray Bentos.

La directora de Dinama, Alicia Torres, estimó que el plazo necesario para estudiar la viabilidad del nuevo proyecto, completar los estudios de impacto ambiental y otros trámites podrían llevar hasta un año.

«Los anuncios de ENCE son buenos para Uruguay, porque confirma que el país es capaz de recibir importantes inversiones del exterior, con un impacto indirecto formidable. Cuando los proyectos de Botnia y ENCE estén en funcionamiento pleno, Uruguay va a alcanzar cifras de exportaciones e inversiones nunca conocidas en el pasado», celebró el ministro de Economía, Danilo Astori. También confirmó que los permisos que ENCE tenía para operar la zona franca en Río Negro quedaron sin efecto.

También el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa le restó trascendencia al anuncio en la Casa Rosada. «Lo que hizo el presidente de ENCE responde a una lógica empresarial y el gobierno no tiene por qué opinar sobre ella», señaló.

Pero si la situación con la compañía española parece estar clara para el gobierno, no ocurre lo mismo en relación con Argentina.

Hoy el canciller Gargano se apresta a realizar una exposición en duros términos contra Argentina en el Consejo del Mercado Común en Brasilia. El canciller pretende plantar el reclamo por el bloqueo. No se encontrará con el mejor clima, los negociadores de ambos países ya se enfrentaron ayer al discutir por los aranceles.

Brasil, a través de su canciller Celso Amorim, volvió a reiterar que el conflicto es bilateral y no se mete.

Fuentes de gobierno señalaron a El País que Uruguay condiciona su presencia en la cumbre de presidentes del Mercosur en enero en Rio de Janeiro al resultado del planteo que se realizará hoy en Brasilia.

Gargano llegó anoche a Brasilia. Las fuentes indicaron que el canciller insistirá en que el tema del bloqueo sea tomado por el Mercosur. Recordaron, asimismo, que la presidencia pro témpore del bloque regional será ejercida a partir de enero por Paraguay, país que comparte la visión crítica de Uruguay respecto de las asimetrías en el bloque.

Esta será la última carta que Uruguay jugará en el marco regional. El lunes se presentará ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para formalizar su pedido de medidas cautelares contra Argentina. El fallo de la Corte difícilmente se conocerá antes de fin de año, dado que entra en receso el 23 de diciembre y retoma sus actividades a partir del 7 de enero.

De todas formas, según indicaron fuentes de la Cancillería, existe confianza en que La Haya se pronunciará a favor de Uruguay, dada las claras violaciones al derecho internacional que suponen los bloqueos.

El clima de tensión entre los dos países quedó en evidencia en el reciente episodio que derivó en la suspensión del encuentro entre el intendente Omar Lafluf y el gobernador Jorge Busti. Fuentes oficiales señalaron que Vázquez había advertido a Lafluf que debía tener cuidado con el representante argentino, porque «no se puede confiar en esa gente». De todas formas no le planteó su oposición al encuentro. Sin embargo, poco después de ese contacto entre el presidente y el jefe comunal la Cancillería recomendó, de manera explícita, que no era conveniente llevar a cabo la reunión «por la alta conflictividad existente».