Uruguay sugirió a la Corte que Argentina contamina el río

En el primero de los cuatro días que tiene Uruguay para exponer ante la Corte Internacional de Justicia sus alegatos sobre el diferendo con Argentina por la planta de Botnia, el embajador Carlos Gianelli, sugirió que determinados contaminantes que se encuentran en el río Uruguay provienen de la industria agrícola argentina y no de la planta construida en Fray Bentos, cuya actividad y vertidos –afirmó– están controlados por las autoridades uruguayas.
Además la delegación, mediante un experto de la Universidad de Edimburgo, rechazó ayer que la Corte tenga competencia para determinar si hubo contaminación del aire producto de la papelera finlandesa.

El alegato corresponde a la defensa de Uruguay en La Haya donde fue denunciado en 2006 por el gobierno de Argentina por supuesta violación del estatuto del Río Uruguay por autorizar la instalación de una planta de celulosa.

En contra de lo que expuso Argentina la semana pasada, Gianelli afirmó que “Uruguay tomó en cuenta las características del río” al permitir la construcción de la planta que está en pleno funcionamiento desde 2007.

Además denunció que los bloqueos de puentes internacionales como protesta por la planta finlandesa se produjeron “bajo el consentimiento de Argentina”, y señaló que “han causado miles de millones de dólares” de pérdidas a Uruguay.

Por su parte, el profesor en Derecho Internacional, de la Universidad de Edimburgo Alan Boyle, contratado por Uruguay, reiteró que “los niveles de calidad del agua siguen siendo buenos” a la altura de Fray Bentos, donde está ubicada la fábrica.

Sostuvo que los estándares de calidad del agua “no han cambiado como consecuencia de la celulosa (…) y son los mismos que en otros tramos del río”. Boyle apuntó que “la contaminación del río es consecuencia de su creciente industrialización”, tras lo que señaló que la ribera argentina cuenta con al menos 25 fábricas.

El experto concluyó que si la celulosa “no causa ni daño ni contaminación al río (…) no hay violación de los artículos del estatuto del río Uruguay referidos al medioambiente”.

“No se ha hallado un solo caracol ni un solo bígaro muerto en el río”, sentenció Boyle.

El experto declaró ante los jueces que “la contaminación del aire está fuera de la jurisdicción de la Corte porque el estatuto del río Uruguay no contempla provisiones” en esta materia.

Añadió que la Comisión de Administración del Río Uruguay (CARU) tampoco establece “regulaciones” en ese ámbito, lo que para Montevideo confirma que la contaminación del aire no puede ser considerada en la tramitación de la denuncia de Argentina que reclamó por el olor a “huevos podridos” que se desprende de la celulosa.

Uruguay centró hoy su hilo argumental ante los jueces en que el estatuto del río Uruguay no se refiere en sus artículos medioambientales a la contaminación del aire sino a la calidad del agua, y que esta no se ve afectada negativamente por Botnia.

Gianelli aseguró que su comitiva presentará “informes independientes” que revelan “muy claramente” que la planta en cuestión cumple a rajatabla con las reglas internacionales y locales de medioambiente.

Buenos Aires acusa a Uruguay de causar daños ecológicos irreparables y de violar el estatuto de 1975 sobre el uso compartido del río Uruguay al no haberle informado sus planes de construcción de la fábrica finlandesa, exigiendo ahora su cierre.

Montevideo “concede una gran importancia al estatuto, que no ha violado desde ningún punto de vista”, afirmó Gianelli, asegurando además que su país ha “provisto una cantidad impresionante de información medioambiental y sobre la fábrica a Argentina”. (Redacción, EFE y AFP)