Uruguay toma distancia de acuerdo Lula-Kirchner

RICARDO SOSA | OSCAR VILAS

Los gobiernos de Argentina y Brasil reforzaron su asociación estratégica ayer acordando una postura común ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que el organismo modifique sus criterios de medición del superávit primario, y de esa forma flexibilizar las condiciones que en ese sentido contienen los programas de la entidad multilateral. Los presidentes de ambos países invitaron a los miembros del Mercosur a sumarse a la iniciativa, pero en el gobierno uruguayo la miran con recelo porque se la considera «técnicamente indiferente», revelaron a El País fuentes oficiales.

Los mandatarios Néstor Kirchner y Luiz Inácio «Lula» Da Silva acordaron «conducir las negociaciones con organismos multilaterales de crédito asegurando un superávit primario y otras medidas de política económica que no comprometan el crecimiento y garanticen la sustentabilidad de la deuda de modo tal de preservar inclusive la inversión en infraestructura», en el principal punto de un documento suscrito al final de su encuentro en Río de Janeiro.

«Tal cual lo que conversamos en Venezuela (en febrero), fue la determinación de que el superávit primario no afecte el crecimiento con equidad y las inversiones en infraestructura que hay que hacer», declaró Kirchner.

ENFRENTAMIENTO. «Es decir, ¡basta de pedir más!», enfatizó Kirchner, en alusión a declaraciones de la directora gerente interina del FMI, Anne Krueger, publicadas ayer en Buenos Aires.

Krueger dijo al diario Clarín que había que exigir a Argentina un superávit primario mayor al 3% del PIB, fijado para este año. Brasil, por su parte, acordó con el FMI un superávit primario de 4,25% del PIB.

Interrogado sobre si consideraba una coincidencia las declaraciones de Krueger con su reunión con Lula, Kirchner respondió: «Bueno, ustedes saben que hay que elegir las autoridades (del FMI)», tras la renuncia de su titular, Horst Koehler, para ocupar la Presidencia de Alemania.

Brasil y Argentina concentran juntos el 49% de los créditos totales del FMI.

El ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, explicó que «lo que se ha hecho (con Brasil) es encontrar un diagnóstico muy concreto, sobre algunas cuestiones del sistema financiero internacional. Después, cada país tiene sus particularidades y su situación específica, pero el diagnóstico es similar».

Kirchner subrayó que mantuvo una conversación a fondo con Lula, cuyo gobierno se encuentra empantanado en una política de austeridad, que el año pasado ahogó el crecimiento económico y paralizó la inversión social. Resumió así el mensaje que transmitió a Lula: No tengamos miedo al cambio. Para cambiar hay que tener capacidad transgresora, que nos dejen de asustar con fantasmas. Uno, el cambio en que creyó antes de llegar es el cambio que debe implementar cuando llega.

Los dos presidentes decidieron que en sesenta días se reunirán equipos económicos y de cancillería de ambos países para seguir dando forma a su cooperación para el crecimiento económico con equidad, e hicieron un llamado a los otros socios del Mercosur (Paraguay y Uruguay) a sumarse a este documento.

DISTANCIA. En Montevideo la iniciativa es vista con escepticismo. En el gobierno declinaron hacer comentarios sobre la propuesta impulsada por el eje Kirchner-Lula, pero fuentes oficiales admitieron a El País que la forma en que se mida el superávit primario «no cambia nada» respecto de las «necesidades globales de financiamiento, que son las mismas se mida como se mida el déficit». Los informantes agregaron que desde un punto de vista técnico la propuesta argentino-brasileña «es indiferente».

El ministro de Transporte, Lucio Cáceres, es un ferviente partidario de que las inversiones —especialmente las de infraestructura— no sea consideradas como gasto a la hora de realizar los cálculos sobre déficit fiscal, y así se lo planteó al vicepresidente del Banco Mundial, Shengman Zhang, cuando este visitó Uruguay a comienzos de marzo.

El asunto generó polémica porque el ministro Isaac Alfie, no comparte esa visión sino que se afilia a la tesis de que la forma de definir el superavit primario no cambia la cuestión de fondo. El presidente Batlle zanjó el diferendo a favor de la posición de Economía.