Uruguay y el BID están convencidos de que Argentina evitará recaída de su economía

Argentina alcanzará un acuerdo con sus acreedores en los primeros meses de 2004, y solucionará los problemas de flujo de capitales que enfrenta su economía, aseguró un alto funcionario del BID que habló con Últimas Noticias en Montevideo a condición de mantener su anonimato.

“Van a arreglar con los acreedores”, aseguró el funcionario, y agregó que eso ocurrirá “en los primeros meses” del año que viene, a pesar que el fin de semana la relación del gobierno de Kirchner con el Fondo Monetario Internacional entró en “una situación tensa”, según reconoció el ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna.

El funcionario internacional consultado advirtió que sus comentarios reflejan la percepción del BID, y que está fundada “en la capacidad asombrosa de crecimiento que tiene Argentina”.

Agregó que el gobierno uruguayo se había planteado el tema, pero que actualmente coincidía con el análisis que está realizando el BID sobre el futuro de la economía de Argentina.

La economía argentina vive una euforia que analistas adjudican a una explosión del consumo interno después de la crisis, impulsado por los capitales que en los dos últimos años ese país sustrajo al pago de sus compromisos de deuda soberana.

El ex candidato a la presidencia de Argentina, Ricardo López Murphy, vaticinó días pasados que “toda esa pirotecnia se va a extinguir a mediados del año que viene”, cuando quede en evidencia que no puede acordar con los acreedores, y se agote el capital que está sustentando la expansión de la demanda interna.

Lavagna escribió un artículo que integrará un libro de próxima aparición, que fue difundido el fin de semana, en el que asegura que lo ocurrido en Argentina prueba que en los períodos en los que los flujos de capitales financieros son más elevados no se produce un mayor crecimiento ni desarrollo.

“Por paradójico que parezca, es durante esos años (de mayor flujo de capitales financieros) que suelen tener las características de ‘burbuja’, en los que se cometen los mayores errores en política económica”, escribió Lavagna.

El ministro defendió la necesidad de regular los movimientos de capitales que “pueden generar un elevado grado de vulnerabilidad e inestabilidad monetaria y cambiaria, en especial en economías de limitado tamaño”.

Lavagna asegura su convicción de que la afluencia de capitales a su país en la década de los años 90, provocó “la fuerte expansión de la deuda y el pago de intereses como porcentaje del presupuesto nacional, la duplicación de los niveles de desempleo, la concentración de riqueza, los desajustes de precios relativos, la concentración de inversión en sectores no transables, la destrucción del tejido industrial y de servicios”.

El artículo fue divulgado en el mismo momento que el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, John Taylor, puso en duda la aprobación por parte del directorio del FMI de la primera revisión del acuerdo concedido en setiembre al gobierno de Kirchner.

Un documento de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, Fiel, organizada por la poderosa Unión Industrial Argentina, aseguró ayer que la fuerte devaluación del peso de ese país es la mayor entre los casos de crisis registrados en los últimos 20 años, y que ello se explica por la violenta reversión en los movimientos de capitales.

Reparó que en 2002 “se observó una fuga enorme de recursos al exterior en un intento de proteger activos y nuevos ahorros de confiscaciones públicas en una economía relativamente cerrada al comercio internacional, con oferta exportable de baja elasticidad y la introducción de impuestos a las exportaciones”.

Afirma que de una entrada de capitales promedio de 2,9% del producto bruto interno en los tres años previos a la crisis, se pasa a una salida de 9,4% del PBI. “La apreciación real observada entre el año 2002 y 2003 en la Argentina obedece a una merma en esa salida, así como a una mejora en los precios de exportación”.

Fiel comenta que para mantener un tipo de cambio competitivo habrá que aumentar la demanda de dólares, por medio de una mayor apertura de importaciones , “o normalizando los pagos de deuda al exterior».