Uruguayos se vuelcan al consumo pese a coyuntura menos favorable. Día del niño.

En las jornadas previas al Día del Niño, las ventas dieron un nuevo salto. Jugueterías, tiendas de electrónica y vestimenta, entre otros comercios, mostraron aumentos de las ventas similares a los registrados en el Día de la Madre y el del Padre de este año, del entorno de 10% en términos reales.El aumento del poder de compra de los salarios, niveles de opupación laboral en niveles históricos, la baja del dólar significativa en lo que va del año y la confianza de los uruguayos todavía en niveles elevados son los principales factores que llevan a los uruguayos a desestimar la tormenta que se extiende en el hemisferio norte.El jueves el Grupo Centro -que nuclea comercios de los barrios Centro, Ciudad Vieja y Cordón- realizó, como todos los meses, la jornada de descuentos del entorno de 20%. «Es nuestro mejor termómetro para medir las ventas del mes y en particular del Día del Niño», explicó a El Observador Nelson Gagliardi, el presidente de la agrupación. Según sostuvo, los datos preliminares «arrojan resultados muy buenos que permiten proyectar una excelente quincena».Lo mismo sucede en los shoppings, donde desde el viernes la actividad mostró un importante incremento, mayor al de los años previos. Según señaló Nelson Barreto, gerente general de Portones Shopping, «las expectativas para el Día del Niño van en línea a lo que sucedió con el Día de la Madre y el del Padre, con un crecimiento de 10% -en términos reales- respecto al año pasado». Incluso, sostuvo, las ventas durante vacaciones de julio mostraron tasas de crecimiento todavía más aceleradas.Para María José Terra, gerente de marketing de Mosca Hermanos, la actividad previa al Día del Niño dio un nuevo salto, con una proyección de crecimiento de 15% respecto a 2010, un año de por sí excepcional en ventas. Juguetes didácticos y de fantasía, grandes franquicias de personajes de televisión, juegos de salón y por supuesto consolas de videojuegos son los más buscados por niños y adolescentes. Pero detrás del auge de las compras están los grandes números que lo hacen posible. El poder adquisitivo de los ingresos creció en el segundo trimestre del año 2,1% respecto a igual período del año anterior, mientras que el precio del dólar bajó de 7,8%, lo que hace más accesibles los bienes importados.Ambos fenómenos tienen un impacto significativo en las posibilidades de muchos uruguayos de acceder a bienes de consumo que antes parecían lejanos. Una consola Play Station 3 tiene un costo de US$ 600 en el mercado uruguayo. Mientras que el año pasado una compra de ese valor comprometía 46% del ingreso mensual de un trabajador promedio, este año representa 37%. En tanto, en el día del niño de 2006, una compra de US$ 600 implicaba 88% del ingreso medio de los hogares uruguayos.Al mismo tiempo, las fuertes campañas impulsadas por las tarjetas de crédito para captar clientes, con descuentos de hasta 25% en algunos comercios,incentivan el gasto en consumo. Según señaló el gerente de marketing de Montevideo Shopping, Rodrigo Ferreiro, se trata de una tendencia que se mantiene desde los últimos años, donde las promociones y descuentos tuvieron un rol fundamental. «Las tarjetas de crédito lograron recuperar la participación que perdieron en el mercado con la crisis de 2002», explicó.Pero el crecimiento de las ventas habría sido imposible sin la confianza de los consumidores en que los tiempos de bonanza no llegarán a su fin, al menos mientras duren sus deudas. En ese sentido, la creciente inestabilidad de las economías desarrolladas, principalmente Estados Unidos y Europa, agregan vulnerabilidades a la economía local. Pero eso aún no ha afectado la confianza de los consumidores, según perciben los principales comerciantes.El presidente de la Cámara de Comercio y Servicios (CNCS) y gerente general de Tres Cruces, Marcelo Lombardi, señaló que las noticias sobre el agravamiento de la crisis mundial «son muy recientes como para que generen un cambio abrupto en las expectativas de los uruguayos». Pero sostuvo que incluso si lo hubiera, «no debería reflejarse de forma significativa en los bienes al consumo».