Vázquez consideró “inadmisible” incidente con químico en Botnia

O funciona bien o no funciona”, sentenció el presidente Tabaré Vázquez refiriéndose a la planta de celulosa de Botnia.
Molesto con el incidente ocurrido la semana pasada, que fue como un gol en la hora para las autoridades argentinas y los activistas de Gualeguaychú, el presidente Tabaré Vázquez decidió apretar las clavijas a la empresa finlandesa.

Ante su gabinete de ministros, advirtió ayer que “si Botnia no cumple con todos los requisitos técnicos y todas las medidas de seguridad previstas en la legislación nacional, no obtendrá del Poder Ejecutivo el permiso final para comenzar a producir pasta de celulosa”.

El presidente no quiere que nada vuelva a complicar su estrategia en el conflicto con Argentina y decidió entonces extremar controles sobre la fábrica, al tiempo que instruyó a varios de sus ministros para que expliquen las reales dimensiones del incidente que terminó afectando a una docena de operarios tras un derrame de sulfuro de sodio. Según contaron a El Observador participantes de la reunión, Vázquez calificó el hecho como “inadmisible” e “intolerable”.

Pero el presidente fue más lejos y aseguró que si una vez en funcionamiento Botnia no cumple con todas sus obligaciones en cuanto a la protección de los trabajadores y el medio ambiente, entonces dispondrá la clausura de la fábrica “por el tiempo que sea necesario”. Vázquez fue “particularmente firme” al realizar estas advertencias, dijeron las fuentes consultadas.

Para que Botnia comience a producir pasta de celulosa el Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente debe otorgar la Autorización Ambiental de Operación, el último permiso que requiere del gobierno. La empresa pretende encender las calderas y empezar la producción a fines de setiembre o principios de octubre. Pero ahora deberá demostrar que está en condiciones y que tomará todos los recaudos para que no vuelvan a ocurrir accidentes o “derrames” que sirvan de argumento al gobierno argentino para reclamar ante la Corte de La Haya una medida cautelar que impida comenzar con la producción.


Poco serio. Con el mismo énfasis Vázquez consideró “poco seria” la denuncia realizada la semana pasada por tres mujeres integrantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, en la que aseguran haber sido contaminadas por la “nube tóxica” que salió de la planta de Botnia tras el derrame de sulfuro de sodio. Menos seria fue entonces, al decir del presidente y sus ministros, la preocupación que transmitió el gobierno argentino a través de una carta enviada a la Cancillería uruguaya, haciéndose eco de las supuestas consecuencias sobre ciudadanos argentinos que tuvo el incidente en Botnia.

Vázquez recibió ayer un informe de los ministros Eduardo Bonomi (Trabajo) y Mariano Arana (Vivienda) sobre lo ocurrido el martes pasado en la fábrica de Fray Bentos y las acciones que tomó el gobierno ante los responsables en lo que se definió como “un error muy grave, que no se podía haber cometido”.

Bonomi informó que el accidente ocurrió cuando operarios, debidamente protegidos, volcaron en un recipiente una bolsa de sulfuro de sodio (polvo tipo talco) sin prever que el viento reinante en el momento desparramaría parte del contenido varios metros a la redonda. Según Bonomi el producto no se desplazó más allá de 25 metros. “No se extendió a toda la fábrica, no salió del predio y mucho menos llegó a la Argentina”, advirtió el ministro.

“Nosotros estamos informando con absoluta seriedad y nos gustaría que cuando se midan las consecuencias del otro lado, también sean absolutamente serios y responsables, porque no lo es afirmar que lo que pasó puede haber tenido repercusiones del otro lado del río”, apuntó Bonomi en clara alusión al reclamo que hizo el gobierno de Néstor Kirchner.

En esa carta, la Cancillería argentina reclamó que Uruguay suspenda la construcción de Botnia.