Vázquez da paso a blancos y colorados en cargos clave

Con dos años por delante donde lo electoral dominará el escenario político, el presidente Tabaré Vázquez quiere despegarse de su fuerza política en la última parte de su mandato y gobernar con independencia de sus definiciones políticas, dijeron a El Observador miembros del Ejecutivo.
Por eso, además de incorporar técnicos y especialistas en los primeros puestos de algunos ministerios, entes y empresas públicas, abrió la puerta a una mayor participación de blancos y colorados en puestos clave de la administración.

“Este gobierno no es solo para los frenteamplistas, sino también para los colorados, los blancos, los independientes y los que no votaron a ningún partido”, expresó Vázquez varias veces por estos días.

El problema, que varios dirigentes del Frente Amplio (FA) señalaron a El Observador, es que con miembros de la oposición en cargos de confianza, el Partido Nacional y Colorado accederá a información calificada que puede volverse contra el oficialismo.

Oposición. Como secretario de la Presidencia, un cargo de extrema confianza política y técnica, Vázquez nombró a Miguel Ángel Toma, un abogado de filiación colorada que al asumir, el lunes pasado, se lo vio acompañado de Oscar Magurno, ex diputado colorado y amigo personal de Vázquez.

Toma dirigía la Oficina Nacional de Servicio Civil, y en su lugar asumirá Cecilia Menéndez, votante del Partido Nacional, dijeron a El Observador fuentes políticas. Esta oficina es clave en la reforma del Estado que impulsa personalmente el presidente Vázquez.

Como número dos estará Ana Santestevan, del FA pero sin sector.

Pero estas no fueron las únicas incorporaciones desde la oposición. Tras sustituir al canciller Reinaldo Gargano por Gonzalo Fernández (hasta entonces Secretario de la Presidencia), en el Ministerio de Relaciones Exteriores varios funcionarios de carrera identificados con la oposición fueron llamados a cargos clave en las definiciones de política exterior.

La nueva impronta que le quiere dar Fernández va de la mano de los elogios que blancos y colorados profesaron al nuevo canciller y a Vázquez por el cambio de rumbo que advierten en esta Secretaría de Estado. Ya dicen también que hay un mejor relacionamiento desde la salida de Gargano. Los cambios refuerzan un intento oficial por definir, en la última etapa del gobierno, políticas de Estado que sobrevivan a la gestión frentista.

Oposición. En la Dirección de Asuntos Políticos de la Cancillería, Álvaro Gallardo será sustituido por Juan Fischer, un funcionario de carrera del Partido Nacional que con Gargano trabajaba como asesor.

En la Dirección de Integración y Mercosur, Carlos Amorín dejará su lugar a Elbio Rosselli, hoy embajador en la ONU, que según dijeron a El Observador fuentes de la Cancillería, supo votar al FA pero ahora se identifica con el Partido Colorado.

Como responsable de la Dirección de Asuntos Consulares, en un vínculo directo con los más de 500.000 uruguayos que viven en el exterior, José Luis Remedi sustituirá a Álvaro Portillo. Según informó ayer El País Remedi también es de filiación blanca.

En la Dirección de Cooperación, Bernardo Greiber remplazará a Raquel Rodríguez. Es un funcionario de carrera que Gargano nombró primero como director de personal de la Cancillería y que ahora es el número dos de la embajada en México. Según las fuentes no tiene ninguna vinculación con el FA.

El nuevo ministro de Industria, Daniel Martínez, nombró como Director Nacional de Industria a Roberto Kreimerman, un químico que proviene de la actividad privada sin filiación política conocida.

Esta apertura a la oposición tiene un antecedente inmediato en el directorio de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), clave en el nuevo sistema de salud. En enero, Vázquez nombró como vice a Daniel Gestido, nieto del ex presidente colorado Oscar Gestido, compañero de fórmula de Jorge Pacheco. Martín Desarkisian, el tercer director también es colorado.