Vázquez dispuesto a recorrer el país para defender sus reformas

El presidente Tabaré Vázquez, que afronta un duro conflicto desatado por sus colegas médicos, aprovechó el comienzo de la Semana del Corazón para caminar hacia su trabajo y así tener un contacto más directo con la gente y con los medios. El tema era la salud y aunque solo se refirió brevemente a los anestesistas –negó que los considere traidores–, el mandatario testeó su popularidad, que ha sufrido una leve caída según las encuestas.
Vázquez se mostró distendido al recorrer los 800 metros que separan su casa ubicada en Buschental y Lucas Obes de la residencia de Suárez y Reyes. En el trayecto saludó a mucha gente y recibió decenas de elogios. Se paró a charlar con varias personas y hasta cambió su rumbo por unos metros para saludar a unos niños que le gritaron desde una camioneta escolar.

“Vamos Tabaré, no le aflojes”, le dijeron desde un camión cuando doblaba por Lucas Obes. Caminó unas cuadras más, rodeado siempre de periodistas y seguido por un grupo de jóvenes promotores de salud.

Ese contacto con la gente lo hizo recordar las ocasiones en que salía a recorrer todo el país, en gira política. Incluso ayer, en el Consejo de Ministros, planteó la posibilidad de hacer un nuevo periplo “pueblo a pueblo” para defender sus reformas.


Pueblo a pueblo. En la reunión con su gabinete dijo estar convencido de que el gobierno “va bien” y que se está trabajando no sólo para el presente sino también para el futuro “en reformas muy profundas”.

Agregó que si continúa el tono “provocador” de la oposición para obstaculizar las reformas está dispuesto a recorrer todo el país para explicar los cambios que está llevando adelante el gobierno.

En las últimas dos semanas, cuando las encuestas comenzaron a reflejar una baja de su popularidad, Vázquez incluyó otro evento similar en su agenda para tener un contacto directo con los ciudadanos. Antes de irse de viaje a Europa visitó la Rural del Prado y allí recibió elogios, pero también alguna crítica. Ayer fueron todas maduras.

“La verdad es que lo extraño, porque siento un gran placer al estar con la gente. Fue una tarea de toda mi vida estar con la gente. Trabajar con los enfermos, con los familiares, con los compañeros de trabajo. Fue la tarea de nuestra vida y así la encaramos cuando entramos el mundo político”, dijo Vázquez. Agregó que más allá de que se puedan recibir aplausos o críticas “el gobierno tiene que estar atento a las señales que le da la gente”. “Siempre hemos recibido mucho respeto, tolerancia y afecto”, dijo el presidente.

Más trabajo y mejores ingresos son los pedidos principales que recibe, dijo. El tercer tema que a los ciudadanos les preocupa es el conflicto con Argentina por la instalación de Botnia. Sobre la seguridad, dijo que al principio del gobierno “había mucha inquietud”, pero que “ahora realmente ha bajado”.

Cuando pasó por la cancha de River se sonrió y dijo a los periodistas que lo rodeaban: “Acá el fin de semana que viene cambiamos la pisada. Jugamos con River”. Vázquez, fanático y ex presidente de Progreso, sufre la campaña de su equipo que lo tiene último en la tabla de posiciones del Apertura sin puntos.

En la reunión del gabinete el presidente se refirió al conflicto. Lo hizo tras un informe de la ministra del ramo, María Julia Muñoz (ver página 4).

Apenas terminó la reunión con los secretarios de Estado, los invitó a todos los ministros a que lo acompañaran al Clínicas, donde se inaugurarían varias obras (ver recuadro). Fueron todos. El objetivo fue darle al Ministerio de Salud Pública una gran señal de apoyo.

Allí las alusiones al conflicto estuvieron presentes todo el tiempo, pero de manera implícita.

También estuvieron los gestos hacia la gente. Vázquez y la directora del hospital universitario, Graciela Ubach, cortaron la cinta para dar por inauguradas las obras.

Cuando a todas las autoridades se les había entregado un trozo de la cinta, Vázquez agarró el último y se lo llevó a una paciente que observaba el acto, quien lo tomó asombrado por el gesto.