Vázquez habla como presidente mientras los blancos intentan forzar una segunda vuelta

Vázquez, que comenzó a centrar sus discursos públicos en las acciones que llevará a cabo como presidente, anunció ayer miércoles que ni él ni ningún dirigente de su fuerza política van a polemizar públicamente con sus adversarios en la campaña electoral.

Su principal oponente, el blanco Jorge Larrañaga, tiene decidido centrar su discurso hacia octubre en cuestionamientos a Vázquez porque se niega a «debatir», convencido de que eso generará «desconfianza» en el electorado que aún permanece «indeciso», dijeron a Búsqueda fuentes nacionalistas.

Mientras, todos los sondeos de opinión difundidos en los últimos días confirman el amplio favoritismo del Encuentro Progresista pero difieren en cuanto a si será necesaria o no una segunda vuelta para definir la competencia presidencial.

El presidente Jorge Batlle, que ayer miércoles tuvo que trasladarse en helicóptero a la inauguración de una terminal portuaria en el Cerro porque grupos radicales de izquierda querían impedir su ingreso a ese barrio, aprovechó ese hecho para advertir lo que podría ocurrir con la izquierda en caso de que acceda al gobierno.

«Si llegan al gobierno tendrán que hacer alguna cosa, porque si están en contra de todo, ¿qué van a hacer cuando lleguen?», se preguntó.

«Llegamos al gobierno». En la gira que realizó el último fin de semana por el interior del país, Vázquez habló como si ya hubiera ganado las elecciones. Descartó cobrar como presidente facturas políticas a sus rivales, aseguró respeto a la «oposición» y anunció que procurará acuerdos con todos los partidos políticos.

«Nosotros llegamos al gobierno no para tomar ninguna revancha porque no somos revanchistas. Vamos a tratar con respeto a la oposición, porque la oposición en un sistema democrático es un elemento fundamental para que la democracia se afiance y crezca», anunció.

Ayer miércoles, durante un acto en la ciudad de Colonia, Vázquez descartó de plano la posibilidad de que se produzca un debate entre un dirigente de su fuerza política y otro de los partidos tradicionales. El senador tupamaro José Mujica había manifestado su voluntad de debatir con su colega herrerista, Luis Alberto Heber.

«Por última vez en la campaña electoral me voy a referir a este tema del debate, porque nos han preguntado, nos han criticado, se han rasgado las vestiduras y han dicho todo lo que querían decir sobre el tema de este debate al que nos quiere obligar el doctor Larrañaga», sostuvo.

Agregó que los partidos tradicionales acusan a la izquierda de ser «incoherente y tener un doble discurso» porque quieren «ensuciarla cancha».

Recordó que en el balotaje de 1999 quiso debatir con el entonces candidato colorado Jorge Batlle y que el actual presidente «se negó» a hacerlo. «Los mismos que dicen que es un disparate que no haya polémica, bien que se callaron la boquita en el ’99», enfatizó Vázquez.

«No vamos a debatir. Punto y aparte. Lo dijimos desde el principio. La estrategia de nuestra fuerza política en esta campaña electoral no pasa por los debates, pasa por hablar con la gente», sentenció.

«Cachetada a la gente». La negativa de Vázquez a debatir fue utilizada ayer miércoles por Larrañaga para acusara la izquierda de querer «ocultar» lo que piensa y de temer que queden en evidencia sus «contradicciones».

Los principales dirigentes del Partido Nacional tienen decidido centrar en los próximos días sus discursos y sus a visos publicitarios en los distintos medios de comunicación en la necesidad de que se produzca un «debate».

En conferencias de prensa en las ciudades de Minas, Maldonado, Rocha y Treinta y Tres, Larrañaga evaluó que «aquel candidato que no quiere debatir mal puede ser el presidente de Uruguay».

Según Larrañaga, Vázquez no quiere polemizar porque «no puede explicar si la izquierda es lo que dice ser hoy o lo que fue durante los últimos 33 años».

Sostuvo además que «Tabaré Vázquez le ha dado una cachetada a la gente al no querer debatir» y que eso demuestra que «o bien no tiene propuestas o pretende ocultar lo que va a hacer».

Recordó que en las elecciones de 1994, cuando las encuestas no lo mostraban como posible triunfador, Vázquez -accedió a una polémica pública con el entonces candidato colorado Julio Sanguinetti.

Larrañaga evaluó la actual campaña electoral como la «más sucia de la historia» del país. El último fin de semana, el candidato blanco responsabilizó a la izquierda de impulsar una «campaña rastrera» en su contra, luego de que fuera publicada una nota en el semanario «Tres Puntos» de Paysandú en la que se sugería que había golpeado a su mujer.

El postulante blanco denunció que el director de esa revista, Mauro Goldman, fue «candidato en una lista del Frente Amplio en el departamento de Paysandú en las últimas elecciones internas».

Sostuvo que si Vázquez «no puede controlar a su campaña, a su agencia de publicidad» y tolera «que este tipo de cosas se den», no va a poder «controlar al país».

Por su parte, los colorados recorren el país pidiendo el voto para que esa colectividad política tenga la mayor representación posible en el Parlamento.

«Lo fundamental es que Colonia no puede quedarse sin representación parlamentaria», dijo el candidato a vicepresidente, Tabaré Viera, el domingo 3 en Tarariras.

Apelan además al «voto útil» para evitar que la izquierda triunfe en la primera vuelta electoral, eventualidad que, según el ex presidente Julio Sanguinetti, podría «estar cerca», de acuerdo las encuestas.

«De modo que para asegurarse de que haya segunda vuelta, no hay mejor modo que una buena votación de los colorados, de los blancos, de los independientes, que supere ese 50% e impida entonces que el candidato favorito alcance ese porcentaje», dijo el líder del Foro Batllista el lunes 4 en su audición diaria de radio Carve.

Como estrategia, los colorados centran sus ataques en la izquierda, particularmente en los tupamaros, y acusan a sus principales dirigentes de no «condenar» los episodios de «intolerancia».

«Así empieza a resquebrajarse la democracia. Eso no lo vamos a permitir y lo vamos a denunciar», dijo Sanguinetti ayer miércoles en un acto en Durazno. (Más información en páginas interiores.)