Vázquez marcó la cancha, paró el equipo y algunos lo amenazan con un gol en contra

 

Sin embargo las miradas de reojo, cuando no lisa y llanamente la oposición y enfrentamiento que genera el tema, se mantienen. Tanto dentro del gobierno como entre legisladores, dirigentes y las bases de la coalición de izquierda.
«En el comercio no vale todo y tampoco se pueden ideologizar las relaciones comerciales. Se equivocan quienes lo hacen», afirmó el mandatario frente al representante adjunto de Comercio de los Estados Unidos, Everett Eissenstat.
Además, el posible acuerdo de ampliación comercial con la Administración Bush se llame TLC o como sea «no significa abdicar de principios ni hacer renuncias ideológicas», aseguró Vázquez, postura que no comparten algunos ministros, unos cuantos legisladores y decenas de militantes frenteamplistas.

Muchos de ellos, con el senador Eduardo Lorier, del Partido Comunista a la cabeza, se concentraron el miércoles en el centro de Montevideo, pocas horas después del discurso de Vázquez, para expresar su «repudio y condena» a las negociaciones y a cualquier tipo de acuerdo comercial con Estados Unidos.

Avanzar todo lo que sea posible

El presidente Vázquez afirmó que es necesario «avanzar tan lejos como sea posible en las coordenadas de comercio establecidas» y que integrarnos a la región que pertenecemos «no es contradictorio con ingresar al mundo global de hoy».
Las afirmaciones fueron hechas durante su discurso en la conferencia «Uruguay en la economía global» que organizó la «American Society y Council of the Americas» y la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos.

Además de Vázquez, los ministros: de Economía y Finanzas, Danilo Astori, de Industria, Energía y Minería, Jorge Lepra y de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano explicaron su postura sobre el posible TLC, los dos primeros claros impulsores de un acuerdo y el canciller que no quiere saber de nada con un tratado de ese tipo, aunque como lo marca el protocolo y lo imponía la ocasión fue medido en sus críticas dentro del local de Punta Cala, donde se celebró el encuentro, aunque cuando se retiraba repitió sus críticas.

«Hay que tener cuidado con que ese tren (del acuerdo y el progreso) que anuncian no los atropelle», dijo cortante.

En el acto estuvieron presentes además los ministros de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, de Vivienda, Ordenamiento Territorial Medio Ambiente, Mariano Arana, de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, los dirigentes de las principales cámaras empresariales e industriales del país y numerosos empresarios.

También hubo algunas ausencias notorias, entre ellas la de los ministros de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, y de Desarrollo Social, Marina Arismendi.

«El proceso de la globalización es irreversible, los avances científicos y tecnológicos que están en su base no tienen marcha atrás», afirmó el presidente y además «es un proceso ambivalente lleno de promesas y de posibilidades, pero también de riesgos y siniestras paradojas, un cambio en que las esperanzas pueden transformarse en miedo», dijo.

«La conjunción de estos rasgos económicos del proceso de globalización y a su vez la interacción entre las distintas dimensiones de dicho proceso, plantea oportunidades e incertidumbres respecto a las cuales los seres humanos podemos adoptar dos actitudes, agregó.

«Una de ellas es la resignación. Nos resignamos a aceptar como viene este proceso; es resignación, entonces, a pelearnos con la realidad pero renunciando a mejorarla. La resignación, en última instancia, en transformarnos en testigos o víctimas de la historia», agregó.

La otra actitud, según el presidente es «asumir la realidad, participar en ella, intentar gobernarla, transformarla c >n los pies en ella, en esa realidad y la mirada puesta en un horizonte de paz, libertad, democracia e igualdad. Un horizonte hacia al cual hay que avanzar, creemos nosotros, paso a paso y por supuesto entre todos.
Esta es la actitud del gobierno de la República que presido», dijo.

Palos para el Mercosur

«Plantear las posibilidades de Uruguay en la economía global es preguntarnos cómo hace este país para producir más y mejor, para ser más competitivo en un mercado internacional tan grande, dinámico y exigente, para crecer económica y socialmente y para desarrollarse», agregó.

«No hay fórmulas mágicas ni recetas infalibles, ni verdades reveladas para responder a esta interrogante. La política comercial de Uruguay no puede estar divorciada de una estrategia de desarrollo productivo con justicia social para producir más y mejor», estimó Vázquez.

Para competir internacionalmente, tiene que haber estabilidad macroeconómica, reglas de juego claras para la inversión, tiene que haber infraestructura y servicios adecuados; hay que generar más empleos pero empleos de calidad, hay que invertir en salud, en educación, en ciencia, en tecnología. Tiene que haber un Estado eficiente en lo que le compete, pero también tiene que haber un sector privado dinámico, innovador y comprometido con ese proyecto de país», dijo el presidente dirigiéndose a las decenas de empresarios presentes.

Y acto seguido envió un mensaje a la interna del gobierno y del Frente Amplio: «Las relaciones comerciales no son un vale todo pero tampoco se pueden ideologizar. Quien encara las relaciones comerciales entre países con actitud mercantilista pura, con soberbia, o de manera mendicante, o crea que los negocios para ser buenos tienen que ser turbios, se equivoca. Como también se equivoca quien en nombre de los principios cree que el comercio es un asunto de ideología. Se equivoca o desconoce el mundo en que vive», agregó.

El presidente aprovechó la oportunidad para reiterar sus críticas al Mercosur y reafirmó que la pertenencia al bloque no impide que Uruguay busque otros caminos y acuerdos comerciales, de manera individual, con otras zonas o naciones.
«Tan comprometidos con la integración regional y sudamericana seguramente habrá muchos, pero más comprometidos que nosotros ninguno. Y esto no es retórica ni patrioterismo, para el Uruguay y para su gobierno, la integración regional es una vocación y un mandato y actuamos en consecuencia», enfatizó.

En lo que fue un tiro por elevación para los gobiernos de los países «grandes» del Mercosur, Argentina y Brasil, que se han opuesto a las negociaciones uruguayas con Estados Unidos en la búsqueda de un acuerdo comercial, Vázquez dijo que el gobierno «no pretende por cierto dar cátedra de integración, pero aún asumiendo que tenemos mucho para aprender en esta materia, tampoco necesitamos tutores en la misma».

«Somos, además, plenamente conscientes de los beneficios del multilateralismo en la inserción internacional de un país como el nuestro y a ese multilateralismo apostamos con convicción y con voluntad. Pero a pesar de ello, ciertos resultados están a la vista y son preocupantemente insatisfactorios», destacó el presidente y agregó «No es una queja ni es un reproche, pero es sin duda la realidad que vivimos».

«La suspensión de las negociaciones en la llamada Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, o las dificultades del Mercosur, para dar un tratamiento adecuado a las asimetrías existentes entre sus integrantes, no son inventos, ni fatalidades, ni producto de diabólicas conspiraciones. Son datos de una realidad que indica la distancia que nos separa de la meta de una integración más profunda, libre de barreras artificiales como subsidios, créditos a la exportación, etcétera», señaló Vázquez.

Y destacó que «tampoco es un invento que la integración aún presenta deficiencias en asuntos claves para la competitividad, tales como infraestructuras, servicios, innovación tecnológica y facilitación del comercio».

Sin embargo ratificó que desde el gobierno «vamos a perseverar por convicción, no por obligación, en los esfuerzos para revertir las deficiencias y dificultades existentes en el Mercosur».

Pero simultáneamente a esa tarea, que no es sencilla ni garantiza buenos resultados, seguiremos trabajando para consolidar, ampliar y profundizar el acceso de Uruguay y sus productos a otros mercados, integrarnos a la región a la que pertenecemos no es contradictorio para nada con integrarnos al mundo global de hoy», agregó.

Acuerdo comercial, ni paraíso ni infierno

El presidente recordó la reunión que el pasado 4 de mayo mantuvo con el mandatario estadounidense George W Bush y «resolvimos conformar un grupo bilateral de trabajo para explorar las posibilidades y los mecanismos que permitan incrementar y profundizar el intercambio comercial entre nuestros dos países».

Dicho grupo ya está trabajando y sus conclusiones serán consideradas por la Comisión Bilateral de Comercio Uruguay-Estados Unidos, creada en el año 2002 y cuya próxima reunión está prevista para octubre de este año en Montevideo.
Posteriormente el presidente «marcó la cancha» al dejar en claro que «Uruguay está dispuesto a recorrer el camino para mejorar nuestro relacionamiento comercial con Estados Unidos con principios y pragmatismo».

«Y cuan lejos se busca llegar en ese acuerdo, tanto como sea posible en las coordenadas establecidas, y esa posibilidad está relacionada con la aptitud, capacidad y contenido de negociación entre las partes», dijo.

«Los acuerdos comerciales, cualquiera sea su modalidad y denominación, no son ni un atajo al paraíso ni un camino al infierno. Son un recurso. Es una herramienta. Es un instrumento para acceder a mercados grandes, dinámicos y exigentes».
Tras afirmar que el tema no es un «problema de siglas» por el TLC o similar, Vázquez afirmó que no está dispuesto a cerrar puertas «ni a descartar a priori explorar caminos que en el contexto de una agenda de país conduzca a que las uruguayas y los uruguayos tengan la posibilidad de ejercer plenamente el inalienable e ineludible derecho a edificar sus propias vidas a partir de su propio trabajo».

En el final de su discurso el presidente envió un mensaje a todas las fuerzas políticas y afirmó que la tarea del desarrollo del país es un tema «que no resuelve sólo una fuerza política, este tema lo resolvemos entre todos los uruguayos», dijo.

«La historia no retrocede ni se detiene pero tampoco la historia se repite. El tren, en algunas ocasiones, pasa una sola vez», afirmó el presidente.

Lepra visualiza un momento histórico

El ministro de Industria, Energía y Minería, Jorge Lepra, destacó que el gobierno «colocó el comercio de bienes y servicios con el mundo como una de nuestras principales palancas de crecimiento».

«La extrema dependencia del Mercosur hasta el año 2002 nos afectó notoriamente. Esta estrategia de diversificación de los mercados y los negocios está siendo impulsada por el Estado y también por los empresarios e industriales», agregó.
En opinión del ministro, en la actualidad Uruguay tiene «una oportunidad histórica de lograr acuerdos comerciales con diversos países entre ellos con Estados Unidos, la mayor economía mundial», destacó.

«Estas oportunidades no se deben dejar pasar, ya que el Uruguay productivo y sustentable se debe basar en un verdadero desarrollo industrial y tecnológico y ese desarrollo necesariamente se debe hacer con proyección exportadora», dijo Lepra y calificó de «sorprendente» el crecimiento económico de los países que acordaron con Estados Unidos condiciones de comercio beneficiosas, como es el caso de Vietnam, Costa Rica o Chile.

Según el ministro de Industria sería una «irresponsabilidad» no utilizar las oportunidades que ofrece Estados Unidos y destacó el aumento del 420 por ciento que tuvieron las exportaciones uruguayas hacia aquel mercado que pasaron de 180 millones de dólares en el año 2000 a 750 millones de dólares en 2005.

Lepra señaló que la Cámara de Industria, Cámara de la Vestimenta, Cámara Nacional de Comercio y Servicios, textiles, automotriz, todas las industrias que en general son grandes demandantes de mano de obra están de acuerdo en el tema de mejorar las condiciones de comercio con Estados Unidos, dijo.

Al mismo tiempo coincidió en que una mejora de las condiciones de comercio con Estados Unidos «de ninguna manera afectará nuestro posicionamiento en el Mercosur. Por el contrario también puede ser una oportunidad de complementación de negocios para los países socios», estimó.

Astori lo ve como válvula de escape

El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, pidió, una vez más, que los nombres que se manejan para el posible acuerdo comercial con Estados Unidos «no hagan nublar las mentes».

«Tenemos la obligación de encontrar las mejores herramientas, los mejores instrumentos al servicio de los objetivos que todos compartimos y que no son otros que los de lograr mejores condiciones de vida para los uruguayos», afirmó.

«La pertenencia y permanencia de Uruguay al Mercosur no se discute. No solo estamos sino somos el bloque mismo», dijo el ministro en alusión a las criticas que recibió el gobierno desde Argentina y Brasil por su búsqueda de un acuerdo comercial con la Administración Bush.

«Sin embargo no se pueden desconocer los problemas del bloque regional, sus desequilibrios, falta de cumplimiento de los acuerdos alcanzados, asimetrías, y medidas restrictivas al comercio interno», dijo Astori.

Por tal motivo, es de importancia progresar fuera de la región, como manera ineludible de tomar nota de los problemas y desequilibrios que hoy vive el bloque.

«No se trata de romper, sino para asegurar que de aquí en adelante nuestra pertenencia a la región será, incluso, más eficaz que lo que ha sido hasta ahora», agregó el ministro.

Astori dijo que el acuerdo de libre comercio que busca Uruguay con Estados Unidos y otros similares que puedan suscribirse de futuro con otras naciones «lejos de ser una contra puede convertirse en una válvula de escape, para quitar presión a la interna del Mercosur».

Además, destacó la buena marcha de la economía del país que «viene recuperando rápidamente sus condiciones de crecimiento con tendencia y continuidad»

«Los sectores productores de bienes, como el agropecuario y el industrial están alcanzando muy buen desempeño en el liderazgo de este crecimiento, sin olvidar la importancia de los sectores productores de servicios», agregó.

Astori destacó que «el comercio exterior está teniendo un comportamiento dinámico. En el mes de julio las exportaciones de bienes se incrementaron en un 30 por ciento en términos reales respecto a igual periodo del año anterior. Y en los primeros siete meses del año el incremento real fue del 17 por ciento», dijo, sin embargo lo «vital es que se han diversificado los mercados de destino y que se han equilibrado entre sí».

El ministro resaltó, además, que las importaciones también crecen y «crecen de la mejor manera posible», dijo, porque ha crecido la importación de bienes de capital; «que es el que le da capacidad productiva y de crecimiento a la economía».
«La inversión extranjera directa está jugando un papel en el ingreso de capitales. En el año 2005 la inversión extranjera directa -sin contar las plantas de celulosa- se duplicó respecto al 2004, y en 2006 sigue muy dinámico, la inversión ha superado el crecimiento de 2005 y se ha ubicado en los mil millones de dólares», señaló Astori.

El ministro recordó que en el año 2000 se estableció la regla de negociación conjunta entre todos los países del Mercosur fuera de la región y además se marcó el compromiso de no adoptar ninguna medida restrictiva al comercio entre los socios, se dispuso eliminar medidas impositivas, fiscales, financieras y monetarias que perjudicaban el comercio entre los países; hecho que no se cumplió y además se siguieron aplicando medidas discriminatorias, enfatizó.

Se dispuso analizar el perfeccionamiento de mecanismo de defensa de la competencia, que tampoco se cumplió, destacó Astori entre sus quejas al estado actual del bloque regional.

Gargano se afilia a los principios

El ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano, por su parte, matizó en su discurso la difundida postura contraria a la firma de un TLC con Estados Unidos, dijo que «quien conduce la nave del gobierno es el presidente de la República» pero señaló que en el tema del acuerdo comercial «hay que combinar los principios y el pragmatismo».

Poco después se despachó a gusto frente a los periodistas y aseguró que el TLC «no se firma».

«Hemos prometido determinados cambios, y sabemos la modalidad para hacerlos efectivos», afirmó.

«Vivimos fracaso tras fracaso de la Organización Mundial de Comercio, y se persiste en no aprobar la eliminación de los subsidios a la exportación, de los subsidios domésticos, de hacer efectiva la libertad de acceso a los mercados, eliminando cuotas y bajando los aranceles prohibitivos que aún rigen», dijo.

Gargano dijo que Uruguay y su gente pagaron un alto precio por su apertura de mercado «con caída del empleo y cierres de empresas; se llegó a estimar en decenas de miles de pequeñas y medianas empresas las que desaparecieron y no poco fueron las grandes las que también dejaron de existir».

«Nuestro programa plantea la profundización y fortalecimiento del Mercosur, representa la estrategia más idónea para desarrollar una inserción internacional que contribuya a potenciar el desarrollo económico y las mejoras en el bienestar de la población.

«En consecuencia, Uruguay ha señalado que el proceso de integración regional -el Mercosur- es una opción estratégica y lo es también su ampliación.

«Pero esta integración no es una integración cerrada al mundo, sino abierta al mundo. Es decir, que somos partidarios -como lo ha señalado el presidente- de un regionalismo abierto», agregó.

«El instrumento comercial que impulsemos con la economía más grande del mundo tiene que estar destinado a proteger también los sectores más sensibles de nuestro sistema productivo», afirmó el canciller.

«Todo el mundo tiene sectores muy sensibles, buscar la creación de empresas más competitivas, fortalecer de manera paralela las capacidades institucionales, tanto públicas como privadas, y crear las normas legales más eficientes para integrarnos al mundo», es el objetivo, dijo Gargano.

«Desde que asumió este gobierno, se ha reunido la Comisión Bilateral de Comercio e Inversiones con Estados Unidos, establecida en el año 2002, que había pasado cuatro años sin funcionar; y hemos definido que los esfuerzos de profundización del comercio se realicen en ese marco» destacó.

En el mes de octubre la Comisión se reunirá en Montevideo, » para definir con precisión las áreas en las que habremos de trabajar», agregó el canciller.

«Hasta hoy cada parte ha presentado sus temas, sus formatos y objetivos, pero nada se ha negociado aún», aseguró.

Para prepararse bien, Uruguay ha constituido grupos de trabajo, con base interministerial ,y en las siguientes áreas: bienes, servicios, propiedad intelectual, contratación pública y asuntos institucionales», dijo.

«En este proceso Uruguay buscará un resultado equitativo y balanceado, que se ajuste a las diferencias de los niveles de desarrollo de ambas economías, basado en el reconocido y aceptado principio del trato especial y diferenciado para los países en desarrollo», enfatizó el canciller.

«En términos prácticos, el objetivo de Uruguay es mejorar el acceso al mercado para sus productos, mediante rebajas de aranceles, eliminación de cuotas y no aplicación de subsidios a las exportaciones», dijo.

Gargano señaló que será «vital establecer mecanismos que compensen las distorsiones al comercio, provocado por los subsidios de ayudas internas que aplica, por ejemplo, Estados Unidos al sector agrícola».

También sería importante que se tengan en consideración los límites que la legislación uruguaya establece en temas de gran relevancia, como telecomunicaciones, propiedad intelectual y compras del sector público.

Pero el canciller fue más adelante en un tema considerado sensible y destacó que «para alcanzar un resultado equilibrado es vital obtener avances positivos en el sector agrícola, que incluyan reducciones reales en los apoyos domésticos, la liquidación total de los subsidios a la exportación y la apertura significativa de los mercados, no sujeto esto a flexibilidades que en la práctica anulan las oportunidades de acceso». Aspiraciones éstas difíciles de lograr a la luz de la postura de la Administración Bush en esos temas.

EE.UU. dice que discrepancias son positivas

El representante adjunto de Comercio de los Estados Unidos, Everett Eissentat, dijo durante su estancia en Montevideo que la Administración Bush sigue con «mucha atención» las discrepancias internas en el gobierno uruguayo por el tema del TLC o similar.

«Seguimos con mucha atención el tema, sabemos que hay distintas posiciones a nivel del gobierno uruguayo, a nivel del sector privado también, pero ese es un reflejo sano de que se está discutiendo el tema, que es sumamente importante para Uruguay y por lo tanto se están teniendo en cuenta distintas opiniones», estimó.

Al referirse a la marcha del proceso, Eissenstat dijo que se está en «una exploración de conversaciones siguiendo de alguna manera el mandato de ambos presidentes»

«No se está negociando aún, no es una cuestión decisiva y final, se trata de un diálogo abierto y continuo», agregó.» La palabra importante aquí es diálogo, permanente y continuo», señaló.

El enviado de Bush negó que su país esté urgiendo una definición sobre el tema.

«Hay versiones según las cuales habría como una imposición de tomar una definición por parte del gobierno de Estados Unidos y no es así. Se siguen las conversaciones y se está esperando la reunión en el próximo octubre en Montevideo, de la Comisión Conjunta, donde seguramente se lograrán algunos avances, pero no hay una exigencia en cuanto al tiempo, aseguró.