Vázquez presenta el país en EEUU como una oportunidad.

Una de las versiones sobre el origen del criticado oficio de “lobista” cuenta que la palabra surgió por un comentario del presidente Ulysses S. Grant al describir al enjambre de personas que lo esperaban en el lobby del hotel Willard, donde era usual que Grant disfrutara de una copa de brandy acompañada de un habano después de su trabajo en la Casa Blanca, hace de eso más de 100 años.
El enorme hotel, que ocupa casi una manzana entera y cuenta con unos 10 pisos, está ubicado a tres cuadras de la Casa Blanca y algo más del Capitolio. Pasando las alfombras de terciopelo rojo, las enormes columnas de mármol y las tenues luces del lobby, en el mismo hotel mencionado por Grant, el presidente Tabaré Vázquez intentó convencer a inversionistas y autoridades de Estados Unidos de la oportunidad que representa Uruguay para el capital extranjero. Lo hizo durante un desayuno organizado por el Consejo de las Américas.

Sentado entre el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, y Craig Gregory, asesor de Barack Obama, Vázquez defendió la política económica y de inserción internacional de su gobierno.

En su intervención remarcó el acuerdo TIFA, y dijo que si bien Uruguay apuesta al Mercosur y a la integración regional, también reconoce sus carencias, ya que muchas veces el arroz uruguayo no puede entrar a Brasil porque se alegan dificultades sanitarias, cuando en realidad Brasil le compra arroz subsidiado a Estados Unidos.

Ante una audiencia con miembros de la administración Obama y de empresas como HSBC Bank y Apple, Vázquez aprovechó para enviar un mensaje al candidato blanco Luis Alberto Lacalle, argumentando que sería una falta de lealtad decir que no inviertan en el país hasta no saber cuál es el próximo gobierno (ver pág. 4).

Por su parte, el ministro de Economía, Alvaro García, presentó indicadores macroeconómicos y recalcó que la inversión extranjera directa es 10 veces mayor que en la década de 1990 y que el turismo creció durante la crisis en términos de gasto por visitante.

Pero también habló de la seguridad en Uruguay al señalar que existen fábricas de autos blindados pero que nadie los usa. “Cualquiera puede ir al estadio con sus hijos”, agregó.

Mientras por el lujoso hotel pululaban turistas y una periodista del New York Times esperaba para entrevistarlo, Vázquez miró a la audiencia esperando alguna otra pregunta. “¿Está bien? ¿Salvé el examen?”, preguntó, antes de despedirse.