Veinte días de caminata para libertad de Clara y Consuelo

BOGOTÁ Y CARACAS EL TIEMPO/GDA, AP Y EFE

Hace unos 20 días a Clara Rojas y a la ex congresista Consuelo Gónzalez de Perdomo las separaron del grupo de secuestrados con el que permanecían. Era el primer paso hacia su libertad, que ayer se concretó.

Pero no fue una situación fácil, como lo reconoció ayer la propia Clara Rojas, que acababa de terminar su secuestro de cinco años, diez meses y 19 días. «Fue un momento muy triste. Esa despedida de ellos fue algo muy desgarrador porque todos querían salir», dijo.

De acuerdo con su relato, en el campamento donde las tenían fueron entregadas a un nuevo grupo de guerrilleros que durante cerca de tres semanas las mantuvo caminando por la selva. Esa caminata terminó ayer, cuando fueron entregadas a la comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el gobierno venezolano.

La entrega se registró sobre las 11.00 en la vereda La Paz, zona de El Retorno, a donde llegaron los dos helicópteros, que dos horas antes habían aterrizado en San José del Guaviare procedentes de Venezuela.

Allí los guerrilleros, entre los que abundaban las mujeres jóvenes, hicieron la entrega oficial al CICR. Se cumplía con la operativa anunciada por las FARC y que se había frustrado apenas doce días atrás (ver página siguiente).

Fue la más importante liberación de rehenes en el conflicto colombiano desde 2001, cuando las FARC dejaron en libertad a unos 300 soldados y agentes de policía.

contacto. Las dos mujeres aparecieron de la maleza vistiendo camisetas nuevas, bien peinadas y con apariencia saludable. Apenas se produjo el encuentro, el ministro del Interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, delegado de ese gobierno para la liberación, llamó por teléfono satelital al presidente Hugo Chávez para informarle que ya tenía a las dos mujeres.

Chávez pidió que se las pasara. Primero habló con Clara, quien le agradeció la gestión para su rescate y le dijo: «Estamos volviendo a nacer», mientras una foto de un niño colgaba de su cuello.

Luego el turno fue para Consuelo (cuyo cautiverio duró seis años, cuatro meses y un día) quien igual le agradeció y le pidió que no bajara la guardia en procura de la liberación de todos los secuestrados.

Pero no sólo habló con las dos liberadas. También lo hizo brevemente con el jefe guerrillero que las entregó. Tras esto, vino la despedida. Clara y Consuelo se despidieron con un beso de algunas de las guerrilleras, que a la orden de su jefe se internaron en la maleza, por el mismo camino por el que habían llegado.

Las liberadas y la comisión humanitaria permanecieron en el sitio cerca de una hora, antes de despegar nuevamente, esta vez hacia Venezuela.

Mientras tanto, en el hotel Meliá de Caracas, los familiares de ambas por fin sintieron muy cerca el reencuentro.

Los helicópteros aterrizaron sobre las tres de la tarde en Santo Domingo, donde Clara y Consuelo abordaron el avión que las llevó a Caracas. En pleno vuelo se cambiaron de ropa y se maquillaron.

Por fin, en el aeropuerto caraqueño de Maiquetía fue el reencuentro. Las esperaban sus familiares con camisetas blancas con la leyenda: «Libertad para todos ¡ya!».

Primero se bajó Consuelo, quien se fundió en un abrazo con su hija Patricia, mientras que Clara hacía lo propio con su mamá. En ellas no hubo lágrimas, tal vez porque ya las habían derramado cuando hablaron por teléfono mientras el avión iba para Caracas.

«Estoy viviendo un sueño, no tengo palabras, comprendan», había dicho Clara González de Rojas, quien caminaba con su hija por primera vez desde 2002.

Tras ese efusivo encuentro, fueron trasladas en camionetas blindadas hasta el Palacio de Miraflores, a 45 minutos del aeropuerto. Ahí las esperaba Chávez, con una guardia de honor.

El mandatario venezolano renovó su pedido a su colega colombiano, Álvaro Uribe, de que le permita reunirse con el con el líder máximo de las FARC Manuel Marulanda, «Tirofijo», para impulsar el canje de otros 44 secuestrados por guerrilleros presos.

«Presidente (Uribe), úseme, estoy a la orden. Replanteo lo de ir al Guaviare o al Caguán porque me monto en un helicóptero y en tres horas estoy hablando con Marulanda. Permítalo. Vamos a buscar la vida«, exclamó.

Desde Colombia, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, expresó la complacencia de su gobierno por la liberación de Rojas y González. «Esto nos demuestra que no se requiere de ningún despeje (desmilitarización) para liberar a los secuestrados. Sólo se requiere de buena voluntad», dijo.

Tras una reunión privada con Chávez, que duró aproximadamente una hora, las recién liberadas y sus familiares se dirigieron al hotel Meliá. Comenzaba una larga noche de reencuentros y emoción.