‘Venezuela es hoy una nueva Cuba’

En un caso también totalmente similar al cubano, el segundo hombre más poderoso del gobierno será el hermano mayor de Hugo Chávez, Adán Chávez, ex-embajador en La Habana, hasta ahora secretario particular del presidente y designado el lunes, ministro de Educación. Será el encargado de llevar adelante la idea de estatizar las escuelas e ideologizar la formación del alumnado.

La construcción del llamado «socialismo del siglo XXI» está en marcha en Venezuela, impulsada por un Chávez, quien en sus primeras frases al investir al nuevo gabinete no hizo nada para ocultar su intención de llevar adelante un gobierno de línea dura y mucho más radical. En su tono habitual chabacano, que pasa de la frase más hiriente a la dulzura, mencionando a los más incondicionales del entorno como «hermanos del alma», hizo una clara apología de los ideales comunistas de Karl Marx y Vladimir Ilich Lenin, auto titulándose «soy del linaje de Trotsky, de la revolución permanente».

Los pasos que ha dado Chávez no intentan disimular que «limpiará» del camino a toda aquella figura que le haga o le pueda hacer sombra en un futuro. El hasta ahora vicepresidente José Vicente Rangel, por cierto defensor de Chávez en sus severos desencuentros con los presidentes Alvaro Uribe, Alan García, Vicente Fox, obviamente George W. Bush, Michelle Bachelet u Oscar Arias, fue borrado sin una charla previa, se enteró por los medios de su sustitución. Rangel durante su actuación en la vicepresidencia exhibió habilidades de negociador, un carácter firme y que no siempre acallaba su voz.

Nadie duda que mientras tenga la totalidad de los integrantes de la Asamblea Nacional a su favor (en las elecciones legislativas sólo estuvo presente el partido oficialista, la oposición como demostración de resistencia no presentó candidatos), el Poder Judicial y militar, continuará avanzando en la implantación de un régimen socialista a su «aire» y cerrando toda voz en contrario. La reciente y radical decisión de no renovar la concesión de transmisión a la televisora privada Radio Caracas Televisión (RCTV), una de las pocas fuentes de noticias objetivas y también discrepantes con el chavismo, es la prueba más terminante del camino emprendido por el gobierno bolivariano socialista del siglo XXI.

A pocas horas de iniciar su nuevo período, Chávez anunció que la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela será nacionalizada. La compañía en la actualidad es administrada por la Corporación Verizon Communications Inc., que posee el 28,5% de las acciones, 6,9% en manos de la empresa española Telefónica, el gobierno posee el 6,5% y los trabajadores el 11,7%. Existen versiones que pasará asimismo al Estado el sector de electricidad, manejado por AES, corporación de Arlington, Virginia, EE.UU.

También adelantó Chávez que todos «los procesos de refinería de los crudos pesados de la Faja del Orinoco pasarán en definitiva a la nación venezolana, en la actualidad manejados por la British Petroleum , Exxon Movil, Chevron Texaco, ConocoPhillips, la francesa Total y la noruega Statoil». Y no escapa tampoco, como lo adelantó, la eliminación de la autonomía del Banco Central.

En una palabra, Chávez impulsa a Venezuela hacia el líder único, el partido único y la ideología única. Él mismo se encarga de pregonarlo «nada ni nadie podrá desviarnos del socialismo bolivariano, el socialismo venezolano», recordando como estribillo los ideales comunistas de Marx y Lenin y a Trotsky, de la revolución permanente».

En Washington se miraba anoche con verdadera preocupación los anuncios de nacionalizaciones. El vocero de la Casa Blanca, Tony Snow en la rueda de prensa de la tarde fue terminante: «las nacionalizaciones tienen una larga y poco gloriosa historia de fracasos alrededor del mundo, éste es un día triste para el pueblo venezolano». El Departamento de Estado por medio de Sean McCormack señaló que las propuestas de Chávez «están desgastadas y la historia muestra que no benefician generalmente a la población».