Violencia, muerte y saqueos en Sucre. Bolivia

Los manifestantes, la mayoría de ellos universitarios, han provocado un sinfín de destrozos, quema de cubiertas y de vehículos, además de saqueos. Sucre, que aún ostenta el estilo colonial con el que fue fundado en 1538 por el capitán español Pedro de Anzures, se ha convertido en un campo de batalla.

«¡Estamos dispuestos a morir! ¡Estos indios (apelativo despectivo hacia los pobladores andinos) del Altiplano no nos van a asustar!», gritó un hombre de 40 años, que portando una bandera blanca con una «equis» roja al medio (símbolo de Chuquisaca) hacía ademanes guerreros con la mano. «¡Nos están disparando otra vez, nos quieren matar los policías!» señaló llorosa una madre de familia.

El sábado murió un joven abogado por un balazo a la altura del tórax. Ayer se confirmó la muerte de otra persona (no fue identificada) y de un policía que fue «secuestrado y luego ejecutado» por desconocidos.

El presidente Evo Morales habló ayer por primera vez desde que comenzaron los incidentes, hace tres días. «Quiero pedirles a los hermanos y a las hermanas de Sucre tranquilidad y paz, decirles que lamentamos los hechos de sangre. Jamás el gobierno ni el presidente han instruido a las fuerzas armadas ni a la policía utilizar armas para acabar con vidas. No somos de la cultura de la muerte. Somos de la cultura de la vida», dijo.

La tensión social y política que vive en estas horas Bolivia, sobre todo en Sucre, es consecuencia de una serie de acontecimientos que comenzaron en agosto y que estallaron el sábado de madrugada, cuando la Asamblea Constituyente aprobó -con votos oficialistas y sin la oposición- una reforma que le da mayores atribuciones al presidente Evo Morales.

El mandatario, que el año pasado logró la nacionalización de los hidrocarburos, quiere una nueva Constitución para impulsar una serie de reformas que incluyen, entre otras cosas, la recuperación de los recursos naturales a favor del Estado.

RECHAZO. Por desacuerdos internos y presiones de organizaciones civiles de Sucre, las sesiones de la Asamblea Constituyente estaban trabadas desde el 15 de agosto pasado. Estas organizaciones reclaman al foro el traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo a Sucre, en desmedro de La Paz, donde están actualmente.

Ante la imposibilidad de que se reanudaran, los constituyentes oficialistas, que son mayoría, se trasladaron a un cuartel militar donde realizaron la sesión legislativa.

En ese contexto se aprobó «en grande» la nueva Constitución, que ahora resta ser aprobada artículo por artículo.

Tanto para los manifestantes como para los sectores de la oposición, la resolución de la Asamblea es ilegal, ya que supuestamente fueron violados algunos reglamentos, por ejemplo el haber sesionado fuera del espacio que corresponde.

El ex presidente boliviano Jorge Quiroga, líder del Partido derechista Podemos, el principal de la oposición, rechazó la medida y consideró lo aprobado «es una Constitución acuartelada, escrita con fusiles y bayonetas, y manchada con sangre sucrense».

También acusó a Morales de «degollar» la democracia boliviana con ayuda y dinero de su amigo y colega Hugo Chávez, el presidente de Venezuela.

Por su parte, el principal dirigente civil de Sucre, Jaime Barrón, calificó de ilegales las deliberaciones de la Constituyente y afirmó que su región convocará a un referendo para decidir su autonomía, aunque la propuesta carece de sustento legal.

Tras las tres jornadas consecutivas de violencia y protestas, los hospitales de Sucre atendieron a más de 200 personas, la mayoría intoxicadas por los gases que usó la Policía para controlar a los manifestantes. Ayer las protestas estuvieron dirigidas contra la Policía, por lo que el comando nacional ordenó el repliegue total de sus efectivos hacia la vecina ciudad de Potosí, ubicada a 200 kilómetros al oeste de Sucre. La orden de repliegue se cumplió después de que los manifestantes tomaron e incendiaron los edificios de la Policía de Tránsito, el batallón de seguridad física y el cuerpo de bomberos.

«Desde muy temprano hemos soportado una criminal agresión. Fuimos agredidos violentamente por una turba enardecida y soliviantada por oscuros intereses», dijo el comandante Miguel Vásquez.

«Los problemas políticos que los resuelvan los políticos. Pero si la gente de Sucre no quiere ver a los policías, se va a quedar sin Policía», añadió.

El repliegue de los policías poco después del mediodía permitió también que más de un centenar de presos comunes salieran de la cárcel de San Roque, ubicada a siete cuadras de la plaza principal.

Tras la salida de la Policía, el comité interinstitucional por la capitalidad plena llamó a los estudiantes a suspender sus movilizaciones y pidió a la población ayuda para garantizar seguridad ciudadana.

Los dirigentes cívicos suspendieron un cabildo al que habían convocado inicialmente para la tarde, pero anunciaron que hoy definirán sus próximas acciones y conformarán brigadas especiales de seguridad.

El caos social y político podría continuar hoy con más enfrentamientos.