Visita de Bush obliga al Frente a tomar decisiones sin consenso

En medio de una creciente expectativa política por el inicio de la gira latinoamericana del presidente estadounidense George W. Bush, que lo traerá por primera vez a Uruguay, hoy será un día de definiciones políticas en la fuerza de gobierno. Los grupos moderados del Frente Amplio no darán hoy los votos para que la dirigencia de la izquierda participe orgánicamente de la movilización contra Bush, la que es convocada por la central de trabajadores Pit-Cnt.

La decisión de los sectores moderados cuando se reúna esta tarde la Mesa Política estará fuertemente influida por las expresiones del presidente Tabaré Vázquez, en la noche del viernes. «Recibiré al presidente de Estados Unidos como he recibido a todos los presidentes y jefes de Estado con los cuales Uruguay mantiene relaciones diplomáticas. Lo recibiré como presidente de la República», sostuvo, aunque reconoció a continuación que entre ambos gobiernos hay «diferencias».

Así las cosas, esta tarde no habrá votos para participar de la marcha, porque el Partido Socialista, el Nuevo Espacio, la Alianza Progresista y Asamblea Uruguay, no aprueban que el Frente Amplio participe de la movilización. El Movimiento de Participación Popular (MPP) resolverá esta mañana su posición, antes de reunirse por la tarde con el resto de los sectores del conglomerado.

Los sectores radicales de la izquierda, en cambio, sí participarán de esa movilización.

EQUIPAMIENTO. El presidente Bush llegará a Montevideo a bordo del Boeing 747 que funciona como segundo Air Force One. El avión de la Fuerza Aérea estadounidense tendrá en su interior 12 furgones blindados, una unidad médica y una central móvil de comunicaciones. El gobernante estadounidense utilizará para sus movimientos por tierra su limusina particular, el Cadillac One.

La visita del presidente George W. Bush comenzó a tomar forma ayer en el aeropuerto de Laguna del Sauce con el arribo de cuatro poderosos Galaxy C5 A del Air Mobiliy Command de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Las aeronaves -que luego de reabastecerse en las Islas Vírgenes harán lo propio al regreso a su base en Estados Unidos- cumplieron quince horas de vuelo interrumpido empleando hasta dos tripulaciones para volar las mismas.

Del interior de los C5 A, emergieron helicópteros Sikorsky CH-53 Superstallion de la Armada de Estados Unidos, lo que abrigó la sospecha que fuera del mar territorial -aunque al alcance de vuelo- se encuentra operando un portaaviones norteamericano preparado para intervenir si la seguridad del presidente se ve amenazada.

Además, bajaron dos palas mecánicas y decenas de militares cuya función fue la de acomodar la gran cantidad de material que se encontraba a bordo de las aeronaves y ordenar los cuatro helicópteros que llegaron desarmados.

A medida que los helicópteros quedaron listos, partieron con dirección no divulgada, aunque todo indica que se encuentran en la Base Aérea de Carrasco, esperando la llegada de Bush.

CHáVEZ. Los movimientos sociales y piqueteros argentinos, y los jefes militares venezolanos definieron este fin de semana que el acto «anti-Bush» que encabezará el presidente venezolano Hugo Chávez en Buenos Aires será el viernes próximo, el mismo día en que el mandatario estadounidense llegará a Uruguay.

El matutino La Nación informó ayer que se estima que el presidente de Venezuela hablará ante unas 40.000 personas. Las Madres de Plaza de Mayo y 40 organizaciones sociales y sindicales de la Argentina invitaron «a recibir masivamente» a Chávez.