Washington mira a la región por futuros TLC

La Casa Blanca apura en estos días una nueva ofensiva por la cual procura la aprobación de los Tratados de Libre Comercio (TLC) con varios países de Latinoamérica -Perú, Panamá y Colombia- por parte del Congreso estadounidense.

«Es de interés económico y geopolítico para Estados Unidos el tener socios comerciales prósperos y estables en nuestro propio vecindario», dijo la representante de Comercio Exterior estadounidense, Susan Schwab, resaltando la importancia de estos tratados.

Sin embargo, la iniciativa afronta dificultades. El principal obstáculo que debe sortear la administración Bush es la falta de apoyo del Congreso, dominado por el Partido Demócrata. La oposición le ha achacado al mandatario su descuido respecto a la región, todo ello, en plena campaña hacia las elecciones presidenciales del próximo año.

El 10 de mayo pasado, el gobierno llegó a un acuerdo con el Congreso para que todos los convenios comerciales -incluidos los TLC- incorporen los principios básicos de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y mayores políticas de protección, principalmente en lo que refiere al cuidado del medio ambiente, concesiones hechas por la Casa Blanca para que el Congreso dé el visto bueno. Por ello, tanto Perú como Colombia debieron hacer modificaciones a los proyectos iniciales.

APUESTAS. El subsecretario de Estado, John Negroponte, dijo el martes ante la Asociación de Cámaras de Comercio de Estados Unidos para América Latina que «si fracasa la aprobación de los acuerdos con Perú, Panamá y, especialmente con Colombia, entonces ganaría Chávez y sería una derrota para las fuerzas democráticas en la región». Aludir a la figura del presidente venezolano no es más que otro recurso en procura de lograr adhesiones.

El acuerdo con Perú parece estar bien encaminado: el Consejo de Finanzas del Senado de Estados Unidos está realizando «votaciones ensayo» -que ya había realizado en julio de 2006- para medir el apoyo político que reúne este convenio. Aún, para la sanción definitiva, restan algunos pasos más. Luego que la Casa Blanca envíe el proyecto de ley -instancia que no tiene fecha fijada-, el Congreso tiene un plazo de 90 días para someterlo a votación.

Las reglas de juego están especificadas en el proyecto de ley: allí se define la lista de productos y bienes sujetos a trato preferencial, el acceso de productos y servicios peruanos a los procedimientos de licitación del gobierno estadounidense, así como las medidas para hacer cumplir las obligaciones de Perú contra la tala ilegal de árboles.

El caso de Panamá ofrece ciertas dudas a los demócratas, tras la elección de Pedro Miguel González a la Asamblea Nacional de aquel país. El diputado González fue acusado de haber dado muerte a un soldado estadounidense en 1992. La Justicia panameña lo absolvió, pero estados Unidos no revalida esa sentencia.

El que aparece más comprometido es el TLC colombiano, el cual merece la desconfianza de los demócratas. El conflictivo antagonismo entre el gobierno y los paramilitares, no ofrece garantías para validar este acuerdo.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, no pudo aclarar si un eventual estancamiento del acuerdo con Colombia afectaría al resto de los tratados, en vista de que Bush pretende que los mismos sean aceptados siguiendo el orden en que fueron suscritos.

A estos proyectos, se suma la situación de Costa Rica, donde el 7 de octubre se realizará un referéndum donde se decidirá si se ratifica o no el TLC firmado entre Estados Unidos y Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR), vigente en todos los países firmantes con excepción de Costa Rica.

El abandono de Bush hacia la región, según la oposición, constituye un error del que se está aprovechando Chávez.