Zapatero enfrenta duros desafíos tras su segunda victoria electoral

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ganador de las elecciones generales del domingo, tendrá una serie de duros escollos de cara a la nueva legislatura de cuatro años. Deberá enfrentar nuevamente el problema de ETA, que el viernes pasado mató a un ex concejal en el País Vasco, los problemas de la economía, que sufrió una desaceleración en el último tiempo, y las complicaciones que genera la falta de mayoría absoluta en el Parlamento, con un Partido Popular (PP) que a pesar de la derrota subió escaños con respecto a 2004.
El PSOE, con los 169 escaños conseguidos (43,6% de los votos), dispondrá de una mayoría relativa, al no haber conseguido los 176 necesarios para la mayoría absoluta, lo que le obligará a buscar apoyos aunque no pacte coaliciones de gobierno. El PP, que lideró Mariano Rajoy, alcanzó los 153 diputados.

Tanto el PSOE como el PP dejaron menos espacio a las pequeñas formaciones: sumaron 322 escaños de los 350 disponibles.

“En cualquiera de los escenarios –una alianza más estable o acuerdos más puntuales–, mantendré la capacidad de diálogo con todos los grupos parlamentarios”, aseguró Zapatero, que estimó que tiene “una mayoría suficiente”, “fuerte” y “sólida” para “poder llevar a cabo los proyectos del PSOE”.

La formación nacionalista catalana Convergencia i Unió (CiU, moderada), tercer partido del Congreso de los diputados con 11 escaños, uno más que en la pasada legislatura, se perfila como el probable aliado de Zapatero por contar con un número de apoyos suficiente.

“En principio el pacto lógico sería con CiU”, pero Zapatero “va a intentar buscar pactos en distintos niveles”, explicó Edurne Uriarte, catedrática de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Pero el sociólogo Fermín Bouza expresó sus “serias dudas que este pacto sea posible en condiciones razonables para el PSOE”, ya que Zapatero quedaría aún más atado a posiciones nacionalistas.

Una “gran coalición” al estilo alemán está descartada y la coalición Izquierda Unida (IU, pro comunista), posible socio, sufrió un importante descalabro, al pasar de cinco a dos escaños y no poder formar grupo parlamentario propio y tener que integrarse en el mixto.

El también nacionalista moderado Partido Nacionalista Vasco (PNV), que perdió una banca, sería un socio incómodo: el gobierno del País Vasco, dominado por el PNV desde 1980, quiere celebrar un referéndum en octubre para que los vascos decidan su futuro político.

Esta consulta está prohibida por la Constitución española y el gobierno de Zapatero ya se mostró radicalmente en contra.

Los principales partidos españoles obtuvieron más votos que nunca frente a dos grandes caídas, la de Esquerra Republicana de Catalunya que pasó de ocho a tres escaños y la de IU, que denunció ayer mismo el “tsunami bipartidista”.

ETA y economía. Además de la falta de mayoría en el Parlamento, Rodríguez Zapatero deberá lidiar con el resurgimiento de ETA y con el declive de la economía.

ETA ha retornado por sus fueros, asesinando a un miembro del Partido Socialista dos días antes de los comicios generales. Ahora, Rodríguez Zapatero no puede pensar en negociar un acuerdo de paz como el que intentó en 2006. Esas negociaciones fueron propuestas luego que ETA anunció una tregua unilateral.

En términos de gastar su capital político, más conversaciones del gobierno con ETA serían “suicidas”, dijo Ramón Cotarelo, profesor de ciencias políticas en la Universidad Complutense, en Madrid.

En cuanto a la economía, hasta ahora Rodríguez Zapatero no le prestaba mucha atención. Había heredado una de las grandes historias de éxito de Europa, año tras año de robusto crecimiento que superó de manera constante a sus vecinos más ricos. Por lo tanto, se concentró en reformas sociales tales como legalizar el matrimonio gay u ofrecer más autonomía a las regiones.

Ese lujo comenzó a evaporarse hace seis meses, con una crisis en el sector de la construcción, uno de los más dinámicos de España.

Bancos e importantes economistas dicen que el crecimiento, que fue de casi el 4% durante más de una década, podría reducirse a la mitad en 2008. El desempleo, que se hallaba a niveles bajos, está creciendo de manera alarmante. Además, la inflación es alta, la confianza del consumidor es baja y el mercado de propiedades, uno de los sectores clave de la economía, se halla estancado.

José Ramón Pin, profesor de administración en la escuela IESE, dijo que Rodríguez Zapatero y su equipo económico deben actuar con rapidez, pues “todo lo que era una espiral virtuosa en la economía española se puede convertir de golpe en una espiral de vicio y negativa”. (AFP, AP y EFE)